Sin mucho espacio para el error

La semana pasada en Nueva York se llevó a cabo el draft universitario de la NFL, en medio de una enorme expectativa. Como cada año las franquicias de esta importante liga se reunieron para seleccionar a los mejores novatos provenientes de la NCAA. Los encargados de tomar ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

La semana pasada en Nueva York se llevó a cabo el draft universitario de la NFL, en medio de una enorme expectativa. Como cada año las franquicias de esta importante liga se reunieron para seleccionar a los mejores novatos provenientes de la NCAA.

Los encargados de tomar las decisiones tuvieron, como siempre, un trabajo extenuante. Fue una labor minuciosa, desde estudiar todo lo realizado por los candidatos en el emparrillado, hasta cualquier cosa que hayan hecho fuera del mismo, sin olvidar los resultados en el llamado Combinado de Scouts, así como en el famoso Pro Day que se realizó en los campus de cada universidad.

En esta ocasión los Texanos de Houston tuvieron la oportunidad de escoger primero luego de su decepcionante campaña pasada, que ha traído consigo cambios importantes, desde la salida del head coach Gary Kubiak, hasta el adiós de Matt Schaub, quien fue quarterback titular desde 2007. Por ello la cúpula de poder encabezada por el dueño Bob McNair, el gerente general Rick Smith y el nuevo entrenador Bill O’Brien encontraron mucha presión de los fanáticos y de la prensa local en los meses previos.

Tenían un enorme abanico de posibilidades, las opciones eran vastas, tanto a la defensiva como a la ofensiva. Tenían disponibles a varios jugadores con el nivel suficiente para transformarse en piedra angular de la franquicia desde su primer año en la liga.

La decisión, aunque nunca ciento por ciento segura de fallas, parece ser la lógica, al elegir al ala defensivo de Carolina del Sur, Jadeveon Clowney. Inmediatamente surgieron comparaciones con Mario Williams, que en 2006 fue elegido número uno por Houston y que a pesar de haber disfrutado hasta ahora de una sólida carrera, nunca alcanzó las expectativas puestas sobre él.

A pesar de las dudas de algunos, hablamos de un talento natural como pocos se han visto en tiempo reciente y que junto a J.J. Watt podrían formar una dominante pareja en la línea frontal del equipo.

Fueron tres intensos días llenos de misterio, suspenso y transacciones. Cada franquicia trabajó en la búsqueda de los jóvenes que puedan convertirse en el núcleo que permita el éxito en los años venideros.

Pero fallar al calificar a un jugador puede convertirse en una piedra en el zapato por muchos años, como le ocurrió a San Diego al elegir a Ryan Leaf en 1998 o a Oakland en 2007 con JaMarcus Russell. Equivocarse puede marcar la diferencia entre ser candidato al Súper Tazón o vivir fracasos cada temporada.

La realidad es que no hay mucho espacio para el error, especialmente en la primera ronda. En esta época de tope salarial y agencia libre, el reclutamiento es la mejor forma de reforzar los rosters sin gastar tanto dinero. Para ejemplo tenemos a Seattle, los actuales monarcas han sabido contratar veteranos de calidad, pero la base principal está conformada por elementos elegidos en el Draft, permitiendo flexibilidad económica.

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