Un país cada vez más alejado de la realidad

Nadie vigila, nadie se da cuenta y, mucho menos, nadie prevé. Hay vasos comunicantes en las manifestaciones o expresiones diarias de una sociedad. Sin duda sorprende que un conductor en estado de ebriedad se trepe a la cabina del Metro y recorra varias estaciones en la ...

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

Nadie vigila, nadie se da cuenta y, mucho menos, nadie prevé. Hay vasos comunicantes en las manifestaciones o expresiones diarias de una sociedad. Sin duda sorprende que un conductor en estado de ebriedad se trepe a la cabina del Metro y recorra varias estaciones en la forma más irregular, porque en su cerebro se agita un coctel de alcohol y sangre.

Se trata de un acto de lo más irresponsable. Pero, ¡y su entorno laboral? ¿Nadie se dio cuenta de que cruzó por las oficinas, por los pasillos, por el andén, en estado de ebriedad? La irresponsabilidad no es individual. Es todo un grupo de personas, un sistema en que se conjuga la negligencia, la incapacidad, el desorden, la desorganización, la incompetencia, la falta de vigilancia, de seguridad; el espíritu de servicio a la colectividad, la responsabilidad, el conocimiento que permitiría evitar actos de riesgo. ¡Cómo que nadie se dio cuenta?

Escenas de esta y otra naturaleza que se ven a diario por los vicios de idiosincrasia que arrastramos desde épocas pretéritas en mayor o menor grado y que se acumulan día tras día; que revelan fases limitadas de nuestra sociedad. Hay otras expresiones de las que debemos estar orgullosos. Una montaña de estupideces que crece en la sociedad y los medios de comunicación las ocultan.

La asociación de la imagen viene porque aunque muchas situaciones pasen ante nuestros ojos, no somos capaces de evitarlas. Lamentable que muchas personas se rían o se muestren tan indiferentes a sucesos que marcan retraso, rezago y ausencia de enderezar nuestra conducta.

En Nikko, en el templo budista de Jysyasú, hay una escultura de tres monos. Uno se tapa los ojos, el otro los oídos y el tercero la boca. “No veas, no oigas, no digas el mal”. Hay tonalidades o matices de interpretación. En muchas cosas más que una conducta de prudencia, parece que no queremos darnos de la realidad. Nos alejamos.

El proyecto que el gobierno federal encargó a Jorge Valdano, la construcción de 32 centros deportivos en los estados plantea más aristas. Se toma la decisión de construirlos como un enfermo en fase terminal. La desconfianza del gobierno hacia la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte hace que a Jesús Mena y sus colaboradores les peguen un marbete con un gigantesco y redondo cero. Esa tarea le corresponde a Conade.

Aparte, como en el caso del conductor, nadie se ha dado cuenta de que el brazo derecho de Valdano es Eduardo Sánchez Urrutia, quien fuera brazo derecho de Carlos Hermosillo en la Conade. Ambos salieron por incompetentes y otras cosas por la puerta de atrás. En su oportunidad, los medios de comunicación divulgaron que no cumplieron con las normas de transparencia por la cantidad de 76 millones de pesos.

Ya se sabe que en México los puestos se dan no por talento, capacidad, experiencia, profesionalismo, sino por compromiso, amistad, compadrazgo, cofradía, popularidad, por anotar goles y ganar medallas.

Estos CD representan, además de despilfarro económico —lo que necesita México son entrenadores de primer nivel, la ciencia aplicada y un sistema de detección de talentos sobre bases científicas—, un desprecio a quienes en el país son estudiosos tanto de la cultura física y el deporte, como de otras profesiones.

Cada CD, ¿o no?, será inaugurado por un político. Relumbrón y demagogia.

Viene el Mundial. Y mientras al aficionado no le falte chela y botana, que el mundo gire. Aquí no pasa nada.

Temas: