¿Objetivo cumplido? Sí
Algo dejó la Edición 94 del Juego de Estrellas ASG de las Grandes Ligas celebrado en la casa de los Rangers de Texas: un buen sabor. Pueden considerarse una infinidad de factores, pero el hecho de tener un encuentro agradable ya era una cosa importante, sobre todo desde ...
Algo dejó la Edición 94 del Juego de Estrellas (ASG) de las Grandes Ligas celebrado en la casa de los Rangers de Texas: un buen sabor.
Pueden considerarse una infinidad de factores, pero el hecho de tener un encuentro agradable ya era una cosa importante, sobre todo desde la preparación del evento, en la cual claramente podemos observar cómo rindió frutos. Se está notando cómo el dinamismo del juego sí ayuda a tener un producto visual más atractivo, incluso para las tribunas, pues los estudios recientes sobre la venta de boletos para los estadios demuestran que el público pide un deporte “movidito”.
Había pegado cuadrangular Shohei Ohtani después de que lució en la lomita Paul Skenes al inicio, se empató el juego a tres carreras con batazo productor de dos y luego su misma carrera anotada por parte de Juan Soto: pareciera como si esto fuera un guion ideal. Si le sumamos el cuadrangular del gane para la Liga Americana, un poco más dada a esos palazos —históricamente por el perenne bateador designado—, es como un epílogo de algo escrito para un éxito rotundo.
Ese artífice del vuelacercas ganador fue Jarren Durán, jardinero central de unos Medias Rojas siempre luchones, gran mexicano si consideramos su presencia en el roster de nuestro querido país en el Clásico Mundial de Beisbol de 2023.
Necesario mencionar como esos peloteros “binacionales” por el lugar de nacimiento, pero más mexicanos como Durán, MVP de ASG, está siendo junto a Alex Verdugo —y una nutrida lista— un motor de motivación para jóvenes mexicanos (nacidos donde sea pero BIEN MEXICANOS) quienes siempre podrán referirse a sus grandes actuaciones.
Se dice también por el hecho, porque la mesa está más puesta que nunca para la llegada de más peloteros nacionales porque ha sido, es y será BIEN VISIBLE la necesidad imperiosa por parte del big show para tener talento multinacional, no sólo por el factor pitcheo, sino también (y quizá aún más por la casi inminencia de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028) de dar una idea de cómo la pelota beisbolera es realmente un deporte mundial, seguido y querido, con ídolos y altas expectativas.
Vimos las imágenes de cómo la India festejaba el campeonato mundial de cricket y, bueno, una locura, pero el deporte del diamante vaya que tiene lo suyo.
Tan noble y generoso es el espectáculo que los Savannah Bananas llenaron hace unos días el estadio de los Nacionales: pueden cuestionar que es puro show, pero la gran afición (42,000 almas) fue a divertirse y lo logró.
Así, con fiestas de todo tipo, pero siempre en torno al buen beisbol, podemos decir que El Rey de los Deportes sigue sumando.
