Discurso agotado
Creo que en América la pausa del torneo le deberá servir para replantear o ajustar.
Revisar la tabla general y de ahí crearse un criterio sobre tal o cual equipo siempre será subjetivo. El margen de error es extenso cuando se juzga únicamente con base en los números. Un buen ejemplo de esto es América, que se ubica con un partido menos a tan sólo un punto de zona de calificación. Para los resultadistas, el asunto no tendría tintes de alarma. Sin embargo, hay muchas otras cosas que, si bien no prenden los focos rojos, sí hay una luz amarilla en el semáforo que significa precaución. Y en ese sentido, creo que en América, la pausa del torneo le deberá servir para replantear o ajustar, ya no digo objetivos, que siempre son los mismos, pero la forma de llegar a cumplirlos está lejos de ser la mejor. El equipo denota confusión en la cancha. Poca claridad de medio campo hacia el frente y una línea defensiva endeble, por demás está decir que a Navarrete le ha quedado grande el arco. Cambios de posición y planteamiento con tan sólo 20 minutos de partido transcurrido, hablan de improvisación que genera confusión en el equipo. No nos remitimos a las palabras de Carlos Reinoso, recién llegado al club, donde establecía que el equipo jugaría con un sólo medio de contención, y no caemos en eso porque me tomaría mucho más del espacio que amablemente me otorga Adrenalina.
Lo grave en América no pasa por la mala ejecución del sistema que el entrenador pretende, sino en saber qué pretende el director técnico; de qué manera le gustaría que jugara el equipo.
El jugador, muchas veces puede confundirse con la manera de trabajar de los entrenadores, cuando no establecen con claridad qué quieren. El asunto degenera en falta de identidad. Serán 15 días vitales en las aspiraciones de Reinoso como entrenador americanista.
Queda semana de Selección Nacional en Europa, donde se medirá a Polonia y Chile, rival sudamericano que muchos menosprecian, argumentando que era mejor alternativa jugar ante Camerún en París y, francamente, viendo actuaciones recientes de ambas selecciones, no entiendo por qué hablan de Camerún como si fuera España, Italia o la gran potencia africana. Está claro que siempre será mejor medirse ante los equipos más fuertes, pero de eso a menospreciar a Polonia y Chile, hay una gran diferencia. Ninguna diferencia encuentro en enfrentar a Camerún en París que a Chile en Barcelona. De hecho, me parece mejor opción la segunda.
