Por el negocio…

Las noticias en torno a la fecha boxística del 17 de septiembre próximo caen en cascada y con enorme fuerza.

Una vez más comprobamos que los altos intereses que acompañan los nombres de buenos peleadores va por encima de cualquier recapacitación que solicite lógica, ecuanimidad o bien mansedumbre. Nada de eso, la época que vivimos no está para detenerse a razonar o escuchar, hay que aprovechar el momento so pena de quedarse como la Martina, sentaditos, observando y sin ganancia, lo que es peor.

Las noticias en torno a la fecha boxística del 17 de septiembre próximo caen en cascada y con enorme fuerza, es la fecha más apegada a las fiestas que nuestro México tiene y no hay que desperdiciar absolutamente nada, toda vez que se posee la gran materia prima para hipnotizar a la clientela.

Tres serán las sedes que lanzarán carteleras al mejor mercado de la actualidad: el México-latino que cultivan Las Vegas, Los Ángeles y Culiacán, que involucran por supuesto a diferentes empresas televisoras, patrocinadores, personajes de apoyo mediático y, claro, peleadores de enorme atractivo para el aficionado que, sin duda alguna, tendrá como en los festines de las cortes francesas al estilo de los Luises, un menú rico, variado y muy suculento como para escoger e indigestarse.

Sin embargo, hay un punto donde la promoción de estos eventos, la palabrería, las luces y ese proceso en ocasiones muy pesado aun para los mismos pugilistas, debe quedar a un lado para dar paso al análisis directo del compromiso a enfrentar por parte de los estelaristas septembrinos.

Por principio de cuentas, la mayor atención estará centrada en las plazas de Los Ángeles y Culiacán, guardando el debido respeto a Víctor Ortiz, campeón mundial welter CMB, de sangre mexicana que da la bienvenida a Floyd Mayweather en su retorno, y Erik Morales, que va por una cuarta corona mundial contra el argentino Lucas Matthysse, allá en Las Vegas. El momento es de dos personajes que atrapan la atención para los mexicanos, el desempeño de las máximas atracciones de la actualidad como son el Canelo Álvarez o bien Julio César Chávez, ese fin de semana todos estarán pendientes de ver quién sale mejor librado de sus defensas titulares.

El rival del Canelo, Alfonso Gómez, aunque es nacido en Guadalajara, es poco conocido en nuestro país, toda su carrera la ha realizado en Estados Unidos, pero es experimentado, maduro, tiene poder en los nudillos y con mayor roce frente a peleadores de talla como Peter Manfredo y Miguel Cotto.

El adversario de Chávez, Ronald Hearns, muy alto, largos brazos y con buen poder de puños, sin tanta experiencia en cuanto a enemigos de jerarquía, pero con enorme deseo de aprovechar la oportunidad de ser monarca mediano, como lo fue su padre Tommy Hearns, quien por cierto es su principal asesor.

Sin duda, momento especial, donde los talentos jóvenes del pugilismo mexicano serán  presentados al mismo tiempo como punta de lanza de la competencia que existe entre las televisoras nacionales por la preferencia del auditorio, procedimiento que arrojará, al final de cuentas, resultados que analizaremos. La lucha está declarada y todo será por el negocio…

Temas: