Éxito
Los clubes del futbol mexicano merecen una gran ovación por el esfuerzo y el enorme gasto que han sufragado en los menores.

Pablo Carrillo
La neurona
Definir el éxito requiere de muchos factores que se reúnen en un momento y que derivan en triunfos, blasones, e historias ganadoras.
Sin duda que las recientes y triunfales actuaciones de las llamadas selecciones menores, el Campeonato Mundial Sub 17, así como lograr estar en fase de semifinales en el actual Copa del Mundo Sub 20 en Colombia, obedecen a factores, a hechos, que no se pueden considerar aislados o una mera casualidad.
A pesar de que parece un tema vedado para quienes ejercemos esta profesión, el felicitar a quienes han realizado con eficiencia su trabajo, pues muchos piensan que sólo señalando los errores se hace periodismo, no tengo ningún empacho en felicitar efusivamente a quienes han tenido que ver en estos logros.
Por obvias razones el éxito tiene mil padres, pues la derrota en la mayoría de los casos es huérfana, y muy pronto se comenzará a señalar con nombres y apellidos a quienes han tenido que ver en estos grandes resultados.
Sin duda que los federativos, Justino Compeán y Decio de María, hoy por hoy los más señalados cada vez que algún problema se suscita, difícilmente serán felicitados, seguramente dirán: “es su trabajo”. Y lo es, sin embargo, la importancia de lo que se hace, y bien, merece ser señalada.
Mención aparte, y desde mi punto de vista, los que merecen la gran ovación, son los clubes del futbol mexicano que han realizado un esfuerzo muy importante en la formación y detección de los talentos, pero más importante aún, el enorme gasto que han tenido que sufragar para mantener los viajes y el fogueo de los que hoy juegan y piensan diferente.
El talento que hoy vemos jugar con mucha calidad y mentalidad ganadora en las selecciones menores ha sido producto de mucha inversión en las llamadas visorías, en tenerlos entrenando con técnicos que en su gran mayoría han sido jugadores con una carrera importante, y que ahora trasladan los conocimientos a la sangre nueva.
Las cuantiosas inversiones que se han realizado por los clubes del futbol nacional en la formación, y sobre todo en los muy afortunados torneos llamados Sub 15, Sub 17 y Sub 20, dejan claramente sentadas las bases sobre las que se sustentan los triunfos internacionales.
Póngale usted el nombre que quiera: Jorge, Víctor, Alejandro, Michel, Jesús, Álvaro, Luis Miguel o el que usted quiera, lo importante es señalar que todos los clubes han aportado muchos probables seleccionados y les han invertido una enorme cantidad de recursos.
Los resultados hablan más que muchas palabras.
¡Felicidades señores!