Ganar sin importar como, pero...

La Sub 20 ha obtenido resultados, pero el equipo no muestra una personalidad propia.

Siempre he creído que en los torneos de selección (de corta duración casi siempre) se debe buscar la victoria por encima de cualquier otra cosa y sin importar las formas.

Claro que para ello se tiene tiempo de entrenamiento para que el equipo domine un estilo de juego y poder aspirar a cumplir las metas; no importa si gusta o no; si se es espectacular, ofensivamente hablando, o se defiende con diez elementos, aquí sí, el fin justifica los medios. Pero vuelvo al asunto de dominar un estilo, manifestar de forma clara a qué se juega o cómo se pretende jugar, y esa sería la crítica al equipo que dirige Juan Carlos Chévez. La Sub 20 se mantiene ausente de identidad. Aún no sabemos cómo pretende obtener los resultados, con qué argumentos: si es aprovechando su velocidad para contragolpear, atacando por los costados o intentando sacar ventaja de la presencia física que goza esta Selección Mexicana.

Hasta el momento se han obtenido los resultados,  pero el equipo no ha jugado bien y no muestra una personalidad propia.

No es que atribuyamos su presencia en los cuartos de final a la suerte, pero incluso a ésta hay que ayudarle un poco, y para hacerlo es necesario encontrar rápido los mecanismos que hagan que esta selección retome el volumen de juego que alguna vez nos enseñó, de esta forma podríamos dejar de pensar en los polémicos trabajos arbitrales del torneo.

Lo importante es ganar, pero para aspirar a ello es indispensable saber cómo hacerlo, y es ahí donde se presenta la mayor de las preocupaciones.

Es un poco lo que sucedió con el equipo mayor ante Estados Unidos en el amistoso del miércoles, donde al parecer el equipo perdió la memoria en el segundo tiempo para que el rival tomara el control del partido. José Manuel de la Torre sabe perfectamente por dónde y cómo se puede superar al cuadro estadunidense que sufre un cambio generacional que les creará cierta turbulencia en su vuelo a Brasil, pero que, aún así, metió en algunos predicamentos al cuadro mexicano.

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