Objetivos cumplidos en el Tricolor

Viene una serie de partidos que le ayudarán a definir con qué jugadores cuenta para la eliminatoria.

El Tri mayor cumplió en este 2011 sus objetivos a falta de cinco meses para que termine el año. La responsabilidad de José Manuel de la Torre era preparar a un grupo de jugadores para ganar la Copa Oro, y lo hizo con toques de brillantez y un final soñado. Para ello tuvo que pasar por varios filtros, desde la elección de jugadores, hasta la transmisión de una idea global de cómo quería que jugara su equipo, es decir, que además de obtener los resultados necesarios, se dejara una grata impresión en cuanto a la forma de interpretar el futbol. Por si fuera poco, recuperó a un par de jugadores y mostraron solidez mental con todos los tropiezos durante el torneo.

Ahora viene una serie de partidos que le ayudarán a definir con qué jugadores cuenta para las eliminatorias mundialistas, aunque a decir verdad el 85% de las plazas están tomadas, no está de más que el 15% restante tenga rotación para definir a los suplentes, por decirlo de alguna manera.

Y no es que con la obtención de la Copa oro y el boleto a la Copa Confederaciones haya adquirido un especie de fuero, pero ciertamente tendrá mayor libertad para elegir y probar jugadores por más que muchos se critiquen este laboratorio en que muchas veces se convierte la Selección Mexicana. Los rivales son de consideración y de alto compromiso, pero eso no impedirá observar y experimentar. Un gran ejemplo es Oribe Peralta quien sigue sin poder hacerse de un puesto titular en sus equipos, y a la par, sin poder demostrar que es un delantero con nivel de selección, y si su llamado como refuerzo a la Sub 22 fue polémico, aquí me parece que ni discusión genera, ya que habrá pocos que defiendan su convocatoria.

Pero al margen de la vieja frase, “siempre faltan y siempre sobran”, y de que el técnico tiene el derecho de elegir, creo que bien vale la pena detenerse en ciertos casos. Peralta es un jugador que siempre ha navegando en la medianía, con 48 goles en 230 partidos jugados a lo largo de ocho años. Nada que impresione.   

Caso contrario es el retorno de Omar Arellano, que justifica su presencia con sus actuaciones de cada fin de semana; y mientras mantenga el nivel y esté libre de lesiones, será buen aspirante a uno de esos lugares que aún quedan libres. También se vale apostar por la juventud en el caso de Javier Aquino.

Es una lista que demuestra seriedad al llamar a la gran base de Copa Oro. Otorgarle continuidad al proyecto me parece de los más lógico, aunque muchas veces parezca que la lógica del entrenador no es de dominio popular.

Prueba y experimenta, sí, pero todo con medida, y el Chepo de la Torre merece probar, experimentar y preparar. Los resultados y la manera de conducirse en todos los terrenos le avalan.

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