Cruyff, un genio total
Larguirucho, de piernas estéticas y patillas al estilo de los Beatles, el jovencito Johan llegaría al Ajax, bajo el mando de Rinus Michels. Comenzaría su historia
CIUDAD DE MÉXICO.
Johan Cruyff siempre jugó con la cabeza en alto porque fue la forma en que entendió que debía conquistar a la vida como cuando conducía el balón.
Hijo de una mujer viuda -su padre murió cuando Johan tenía 12 años-, ayudó en la verdulería de la familia, que estaba a la vuelta de la esquina del estadio del Ajax. Su madre Petronella limpiaba los vestidores del club mientras el pequeño hijo probaba suerte como catcher de un modesto equipo de beisbol de la localidad. Como era muy inquieto, buscó tenerlo bajo control y le propuso probarse en las inferiores del Ajax. Cruyff se quedó entre más de 850 niños.
Larguirucho, de piernas estéticas y patillas al estilo de los Beatles, el entrenador del Ajax, Rinus Michels le mandó un régimen de ejercicios para fortalecerlo. Sentía que era muy delgado.
En los entrenamientos, el chico se volvía un mago. Entendió el espacio mirando sus pies y el de los rivales. Ahí sacaba rédito de la teoría de dar el pase sin mirar, como años más tarde lo haría el genial Ronaldinho. Solía modificar su velocidad en el juego y hacía brillar al resto de sus compañeros cuando tocaba el balón en el ataque. Dejaba la estela de un perfumado cuerpo que pasaba entre los rivales con el vacío que deja el relámpago. Muchos defensas lo recuerdan como un hombre elegante que se movía como marioneta pero que era muy molesto y fastidioso. Alguna vez, el presidente de la Federación Española, Ángel Villar, lo cacheteó en un partido por la desesperación y con Jorge Valdano tuvo un roce hasta que Cruyff le dijo: “tienes 20 años, me hablas de usted”.
Hizo el papel de líder mejor que nadie ganando seis ligas con el Ajax hasta reñir con la directiva y cerrarse las puertas para marcharse al Barcelona, que pagó una cifra récord para 1973 de dos millones de dólares. Ahí ganó la liga y la Copa en cuatro años, de 1974 a 1978. Volvió a Holanda para enlistarse con el Feyenoord, el eterno rival del Ajax, y salir campeón a los 37 años.
El Mundial de 1974 fue la consolidación del proyecto Ajax, aquel que manejaba una estructura en donde no había posiciones definidas y comenzó la idealización del futbol total. Sin embargo, no ganó nada, se fue en blanco en sus 48 apariciones con la selección y perdió con Alemania la final del Mundial de 1974. Se rehusó a asistir al Mundial de Argentina 1978. El camino se bifurcó: se dijo que no asistió en forma de protesta por la dictadura de Jorge Rafael Videla y otra es que meses antes, entraron a su departamento atacando a su familia. Un tercer rumor fue que odiaba las concentraciones largas y ya no se llevaba tan bien con sus compañeros, pero también se habló de que no le permitieron ocupar una camisa con su patrocinador Puma en lugar de Adidas. Cruyff fue el único jugador holandés que en el Mundial de 1974 usaba dos líneas en la casaca en lugar de las características tres franjas de la marca alemana.
Entrada la década de los 80, una vez que se acabó el destape de las manifestaciones, dirigió al Ajax pero su reencuentro con el Barcelona estaba predestinado. Su escuela tomó cuerpo con el Dream Team blaugrana. Acostumbró fumar cigarrillos Camel sin filtro en los partidos para disminuir la ansiedad. Ganó una Champions en 1992, en Wembley, con un gol de un defensa central en tiempo de compensación que a pesar de todo ha sido la más embriagante para el pueblo catalán.
Desde chico el cigarro le sedujo. Muchos dicen que se escapaba de su madre y fumaba mientras jugaba beisbol y lo que es cierto, es aquella ocasión en que fumó en el autobús del Ajax a costillas del entrenador Rinus Michels. Para esconder el tabaco se lo puso a un lado, cerca del muslo, pero se terminó por quemar, según contó su compañero Sjaak Swart.
A pesar de la adversidad seguía siendo maestro, filósofo y didáctico. Una de sus últimas escalas fue en Israel, para visitar a su hijo Jordi, director deportivo del Maccabi Tel Aviv, y de alguna manera reflejar que todo estaba bien. Decía que le ganaba 2-0 al cáncer.
El breve paso en el Rebaño de Vergara
En febrero de 2012, Jorge Vergara, dueño del Guadalajara, anunció la llegada de Johan Cruyff como el nuevo asesor deportivo que tendría el conjunto tapatío.
“Sabíamos lo que significaba Johan Cruyff en el mundo del futbol, nuestras intenciones de traerlo a Chivas siempre fueron pensando en lo más grande aunque no duró lo que esperábamos”, compartió a Excélsior Jorge Vergara.
La relación de Cruyff con Chivas sólo duró nueve meses, mismos en los se dieron pasajes dignos de resaltar, por ejemplo, la petición millonaria que le hizo el holandés a Vergara de quitar el césped artificial del entonces llamado estadio Omnilife y sembrarle pasto natural.
“Esa propuesta fue sorpresiva, pero la tomamos de la mejor manera. Él me convenció de cambiar las características del pasto de nuestro estadio y acepté porque futbolísticamente decía que nos iba a beneficiar, yo le creí y así lo hicimos. Ahora estamos contentos con nuestra cancha”, dijo Vergara.
Cruyff y Vergara tuvieron la oportunidad de platicar en numerosas ocasiones. “Siempre fue un hombre muy directo y serio, te decía las cosas como eran y a nosotros nos gustaba la forma en cómo desmenuzaba el futbol. Siempre tratamos de cumplir con sus peticiones, sobre todo por su filosofía y rectitud a la hora de exponer sus ideas”.
EL EDITOR RECOMIENDA
Italia se queda sin técnico: Gennaro Gattuso renuncia
Deportes 1 min de lectura
Bastoni tendría que irse de Italia “por su propia seguridad”
Deportes 3 min de lectura
Erik Lira acapara el reflector de 4 equipos en Europa
Deportes 2 min de lectura






