Avándaro brilla; Valle de Bravo recibió a los mejores jinetes de México

Rodrigo Lambre fue uno de los más destacados en las competencias al triunfar en la prueba principal

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CIUDAD DE MÉXICO.

El fin de semana las instalaciones de Rancho Avándaro abrieron la puerta grande para recibir a los mejores jinetes mexicanos. Valle de Bravo siempre se ha distinguido por tener en sus concursos a los mejores exponentes de la equitación nacional.

Se llevaron a cabo tres Clásicos y un Gran Premio que hicieron emocionar al público. El primer Clásico Amateur Medium fue un verdadero duelo entre los jinetes Juan Ignacio Pacheco, del Hípico Santa Fe, y Jorge Goñi, del Estado Mayor Presidencial.

Pacheco, con su veloz yegua Botija la Campana, fue el primer binomio al desempate y marcó la pauta con cero faltas en tiempo de 34.07 segundos. Se mantuvo como líder durante los siguientes seis binomios de los 10 que buscaban vencerlo, hasta que Goñi, con Dandy Boy, logró igualar sus faltas y mejoró el tiempo haciendo 33.69.

Llegó la segunda oportunidad para Juan Ignacio, esta vez con Ex Eddy, y jugándose el todo por el todo superó los 33.69 de Goñi y se proclamó ganador de la prueba con cero puntos malos en 31.90.

Llegó el turno del Clásico High Amateur y 10 jinetes en el Winning Round se disputaron la bolsa de 200 mil pesos , pero sólo uno sería el triunfador.

Después de dos binomios, el cero no se dejaba ver hasta que llegó Francisco Lomelín con su tordillo Casspio y lograron el primer cero en un tiempo de 40.05; inmediatamente José Antonio Chedraui y Veracruz LS hacen su mayor esfuerzo por desbancarlos, pero el esfuerzo no fue suficiente y lograron una pista sin faltas en un tiempo de 42.09, que le daba para colocarse en un segundo lugar.

Siguieron pasando los binomios y Francisco Lomelín se perfilaba como el máximo ganador de la prueba, cuando fue el turno de Santiago Vallarta y Zampano, quien sin reparo alguno hizo galopar al máximo a su corcel, poniendo al público de pie, expectante si lograría arrebatarle tan deseado triunfo a Lomelín. Santiago Vallarta cortó su salida en 41.06 y cero faltas teniéndose que conformar con el segundo lugar.

En la prueba estelar del sábado, la Copa Audi Scappino 1.40, los diseños de Guillerme Nogueira, cada vez más precisos, exigían a los jinetes una mayor habilidad para lograr su lugar en el desempate, de una participación de 63 binomios sólo 15 fueron invitados a la gran fiesta del desempate. Nada fácil lo tenían estos jinetes pues uno tras otro iban mejorando los tiempos del anterior, hasta que aparece el conocido Niño Maravilla, Juan Pablo Gaspar, y su caballo Costa Date All Jorces, quien con un recorrido perfecto y un tiempo de 42.07 se subió a lo más alto del podio. Del Club Hípico Monterrey estaba Alberto Sánchez Cozar y Reus de la Nutria, quien por una mínima diferencia de 73 centésimas tuvo que conformarse con el segundo lugar; el tercer peldaño fue para el experimentado José Antonio Chedraui y Corcega la Silla, quien terminó su desempate con cero faltas en un tiempo de 43.04.

El domingo, con un poco de temor de una posible lluvia, 49 jinetes participaron en el Gran Premio en el que había 300 mil pesos de premio y el sueño de llevarse el reconocimiento del público como el mejor jinete del fin de semana.

La pista perfecta no aparecía hasta que llegó el Rodrigo Lambre, en los lomos de Charielle y nos regaló el primer cero de la tarde. José Antonio Chedraui, con Corcega la Silla, se llevó el aplauso al realizar un recorrido sin faltas que lo ponía a competir con Lambre. Manuel Álvarez, y Manolito Fortuna, logró unirse al selecto grupo de los recorridos sin faltas así, como la joven promesa Gonzalo Azcárraga, y Quite Nice 5, cerraron con broche de oro  para que fueran cuatro los que disputarían al desempate.

En ronda para definir al ganador, Lambre terminó con cero faltas en 40.99, luego José Antonio Chedraui lo superó con 40.76, pero un derribe lo dejaba fuera del primer lugar; Álvarez terminó con un recorrido perfecto, pero en 42.46. Gonzalo Azcárraga, un joven arriesgado, optó por irse por el primer sitio, pero derribar dos barras y un tiempo de 41.83 le dio para ocupar el cuarto lugar.

P. de las Heras, figura mexicana

Joaquín Pérez de las Heras es considerado uno de los más grandes dentro del hipismo mexicano.

Nació el 25 de octubre de 1936 en Ameca, Jalisco. A la edad de cinco años se traslada al Distrito Federal con su familia, y pocos años después falleció su padre. Su tío Ricardo Guasch es quien se queda a cargo de él; don Ricardo administraba el Hípico Francés y ahí comenzó la afición de Joaquín Pérez de la Heras por las actividades ecuestres.

En 1959 formó parte de la delegación que participó en Caracas, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe; él montando a Comodoro ganó el oro individual y junto con Martha Cano, el capitán Hernández Izquierdo y Ricardo Guasch obtuvieron el título por equipos.

Tal fue el éxito de este equipo que hicieron una gira por Estados Unidos teniendo como primer concurso Harrisburg, pero la gloria vendría más tarde en Nueva York, cuando en el Madison Square Garden vencieron al equipo estadunidense, que obtuvo la plata en los Juegos Olímpicos de Roma; Joaquín contribuyó haciendo dos recorridos perfectos.

Fue en los Olímpicos de Moscú 1980 cuando Pérez de las Heras se consagró como un grande de México al ganar el bronce individual y también por equipos a lado de Jesús Gómez Portugal, Alberto Valdés Lacarra y Gerardo Tazzer. Por sus triunfos, Joaquín Pérez de las Heras llamado Marra ha quedado inmortalizado como un grande del hipismo nacional.