Daniel Siller viajó de Torreón a EU para alcanzar su meta
El tácito rechazo de la Universidad de Texas-El Paso no minó el empeño de este receptor mexicano que aun así cristalizó su visión de jugar en la NCAA
CIUDAD DE MÉXICO, 14 de agosto.- Daniel Siller se enamoró del futbol americano viendo los partidos por televisión y desde entonces estableció su meta: jugar ese deporte y así aparecer en la pantalla chica.
Con ese sueño llegó a los Aztecas de la Universidad de las Américas, en Puebla, y, luego de dos años, lo logró: fue transferido a la Universidad de Texas-El Paso (UTEP) como receptor para la temporada de 2013.
De donde yo vengo (Torreón, Coahulila) soy el único joven en jugar en División I de la NCAA”, dijo en entrevista para el USA Today. “Mucha gente no cree que yo haya jugado futbol americano en México desde niño”.
Varios mexicanos han intentado trascender en la NCAA, pero lo que hace única la historia de Siller es su perseverancia.
Jugar en División I fue mi sueño desde que tenía siete u ocho años, lo cual para muchos sonaba como algo imposible, pero no para mí, y aquí estoy, jugando”, señaló.
En 2012, tras dos temporadas con la UDLA, Siller le dijo a sus papás que quería cambiar su beca por una oportunidad de jugar en Estados Unidos.
La relativa cercanía de Torreón con El Paso (por lo menos en comparación con otras universidades de Texas) fue algo que aprovechó Siller; fue aceptado como estudiante, lo que era la parte fácil, ser admitido como jugador por el staff de coaches era el aspecto complicado. Mandó más de una docena de cartas y correos electrónicos a los coaches de los Mineros... ninguna respuesta. Llamó por teléfono pero sólo pudo hablar con la secretaria: los coaches siempre estaban ocupados.
Entonces, desesperado durante el verano de 2013, Siller dio un paso aventurado: tomaba una vez a la semana el autobús de Torreón a El Paso (más de 13 horas), sólo para lograr que por nombre lo ubicara el coach de receptores de los Mineros, Robert Rodríguez, ahora asistente con los Vikingos de Minnesota. Así, sin respuestas, regresaba a Torreón y volvía a intentarlo la siguiente semana.
Su sueño estaba tan cerca que llegaba a entrar y practicar un poco en el Sun Bowl, la casa de los Mineros. “Pensaba: ‘¿Qué hice? En Puebla lo tenía todo con el equipo y acá no sé si lo lograré’. Pero no tenía un plan B o un plan C: si haces eso siento que no pones toda tu energía en el plan A”, aseveró.
Así, con la temporada de 2013 ya iniciada, recibió una llamada de Rodríguez: “Ya eres parte de la escuadra de prácticas”.
Le hablé a mi mamá para contarle, pero lo único que hice durante cinco minutos fue llorar, al igual que ella”, recordó.
Así usó una franela roja en 2013 y en 2014 logró participar en un par de partidos. Ahora es miembro de los equipos especiales y un receptor reserva, sin embargo, su presencia ha causado un gran impacto en los coaches y el resto de los jugadores, por la dedicación y la convicción con las que persiguió su sueño.
Durante una práctica reciente, las actividades terminaron con una imagen usual para los Mineros: Siller, aún con todo el equipo puesto, realizaba sprints en un campo ya vacío mientras que sus compañeros se reunían para el lunch.
Luego de alcanzar su meta y todavía con un año completo de elegibilidad en el futbol americano colegial, para Siller no es tiempo de bajar las revoluciones.
He tenido que pasar por mucho, ahora sólo puedo seguir trabajando: he podido alcanzar todo lo que ha estado a mi paso, así que sé que estoy en el camino correcto, sólo tengo que seguir haciendo las cosas”, finalizó Siller, quien ha logrado cristalizar lo que para muchos era imposible en su natal Torreón: jugar futbol americano a nivel de la NCAA, de Estados Unidos.
Destaca por su compañerismo y esmero
El desayuno para el equipo de los Mineros de la Universidad de Texas-El Paso va de 6:30 a 8:00 AM, pero al mexicano Daniel Siller se le ve normalmente listo para alimentarse desde las 6:15, según el coach de acondicionamiento Kirk Davis, citado ayer por el USA Today.
Según sus compañeros, Siller es uno de los jugadores que más tiempo pasa en el gimnasio cuando no hay temporada.
No puedo pensar en un mejor compañero”, dijo el receptor Tyler Batson. “Si alguien necesita algo, él es el primero que aparece para ayudar”.
Todd Whiten, coach de receptores, expuso: “Es un gran chico, con ética para el trabajo: he disfrutado mucho dirigirlo a él”.
-De la Redacción
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