Turcas y Caicos, la última selección de futbol en el mundo

Se trata del peor selectivo federado, el cual está integrado por profesores, policías y albañiles

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CIUDAD DE MÉXICO, 26 de noviembre.- Matthew Green llegó a las Islas Turcas y Caicos y lo que encontró fue un puñado de policías, abogados, profesores y albañiles en pantaloncillos cortos. Podría tatuarles en las playeras el número 207 que es el que les pertenece en la clasificación de la FIFA, el último que concede el organismo internacional a las selecciones que sueñan con lograr un boleto a la Copa del Mundo.

¿Cómo decirles que rumbo a Brasil 2014 sólo llegarían 32 naciones, incluidos aquellos que lo hicieron de panzazo? Para ese grupo de 25 elementos, la mayoría de piel negra, estar ya en la lista de la FIFA era un sueño y tener la oportunidad de pelear cualquier posibilidad de un boleto los tenía con el corazón latiendo a mil por hora.

Si el lector se asoma a la lista de la FIFA encontrará que Turcas y Caicos ocupa el escalón número 207, el último de una lista en la que españoles, alemanes y argentinos tienen los primeros sitios. Los isleños son “el peor equipo del mundo” y anhelan, algún día, adelantarse a Bután y San Marino, con quienes comparten la última fila.

¿Qué hace de este puñado de trabajadores ponerse ropa deportiva y soñar con llegar a un Mundial de Futbol? ¿Por qué un maestro inglés dejó su labor en las aulas para hacerse cargo de un equipo de aficionados? ¿Cómo animarlos si sólo tienen en su historial dos triunfos y su máxima estrella juega en la Segunda División de Vietnam y tiene en su historial apenas cuatro anotaciones?

Quizá esa y otras preguntas se hizo Matthew Green mientras un avión privado aterrizaba, en 2006, en aquellas islas paradisiacas, mismas que se encuentran a unos kilómetros de Haití y República Dominicana. Si bien su intención era convertirse en maestro ejemplar del Temple Christian High School de Bahamas,de pronto el destino le ponía en sus manos dirigir a un seleccionado de unas islas paradisiacas, pero que en materia deportiva tenía todas las carencias. Claro, no existía siquiera una cancha de futbol.

Matthew Green tenía 15 años de edad y soñaba con llegar algún día a jugar en un equipo grande de la Liga Premier. Pronto descubriría que su pequeña estatura lo dejaría de lado, por lo que el inglés se fue por una segunda opción para ganarse la vida: maestro.

En 1998 llegó a las Bahamas en busca de trabajo en una escuela, aunque la cosquilla por el balompié lo llevó a formar de inmediato equipos de futbol en el Temple Christian High School. Quizá no llegaría a ser el director de dicho instituto, pero poco a poco comenzó a formar buenos equipos de futbol y su fama se daría más en las canchas llaneras que en los salones de clases.

Por eso no lo pensó dos veces cuando encontró en un diario el siguiente anuncio: “Se solicita entrenador para dirigir a la selección de futbol de las islas Turcas y Caicos”. En la solicitud, Matthew señaló que era un maestro inglés de 41 años de edad, soltero, y que había entrenado en su natal Hull a un equipo de un pub (Spiders) para lograr un trofeo en una liga dominical. Les contó que los estudiantes en el colegio de Bahamas habían elevado sus calificaciones al practicar este deporte en sus tiempos libres y de su gran pasión por mirar por TV a equipos como el Manchester United, Chelsea y los monstruos que juegan por dichos territorios. Para su sorpresa, Matt fue contratado.

Matthew Green se maravilló del paraíso que ofrecen las islas Turcas y Caicos a los más de 200 mil turistas que se asoman a la zona exclusiva, entre los que se incluye el actor Bruce Willis. Sin embargo, descubrió que apenas y contaría con unos 25 hombres, de distintas edades y oficios, quienes querían correr tras el balón sin saber exactamente qué hacer frente a la portería.

Islas y Caicos está conformada por ocho islas y 30 mil habitantes, depende del Reino Unido, se habla inglés y manda el dólar estadunidense. Donde habitan los isleños hay carencias de todo tipo, contrastando con la belleza y comodidad que se ofrece a los turistas extranjeros.

Si bien la FIFA financió la construcción de una cancha austera para cinco mil espectadores, la liga local cuenta con seis equipos. La mayoría de los jugadores son extranjeros y los pocos nativos son totalmente amateurs. Su estrella es Gavin Glinton, de 34 años de edad y 1.80 metros de estatura,, quien juega en la Segunda División de Vietnam en el club Mikado Nam Dinhis. Es el máximo goleador de Turcas y Caicos con cuatro goles en ocho partidos internacionales. Ha jugado para equipos de la MLS como Los Ángeles Galaxy y Chicago Fire y su carta en el mercado tiene un valor de 200 mil euros, según la página alemana transfermark.co.uk.

Turcas y Caicos creó su identidad futbolística en 1996 y, con la creación de la Asociación de Futbol de las Islas Turcas y Caicos nació también su selección nacional. Desde 1998 aparece en el ranking oficial de la FIFA y ocupa el sitio 207, el último, con cero puntos. Bután y San Marino están en el mismo peldaño, pero el equipo caribeño está por debajo de dichas selecciones debido a que tiene apenas dos triunfos en su historia.

La última vez que se ganó un encuentro fue en 2008 contra Santa Lucía. La primera victoria celebrada fue en 2006, contra las Islas Caimán en la Copa del Caribe, en la que el héroe fue su goleador Gavin Glinton.

Esta selección hizo su aparición en una competencia oficial en las eliminatorias para la Copa Mundial de Corea y Japón 2002. En marzo del 2000, el equipo fue eliminado en primera ronda tras ser goleado por San Cristóbal y Nieves, siendo el global de un 14-0.

Para la Copa Mundial de Alemania 2006, el equipo tuvo que enfrentarse a Haití, siendo goleado por 7-0.

El 6 de febrero de 2008, el equipo logró su primera victoria en las eliminatorias para una Copa Mundial (Sudáfrica) por 2-1 contra Santa Lucía en el partido de ida, donde fue local, pero en el partido de vuelta, jugado el 26 de marzo de 2008, fue eliminado después de haber perdido el partido de vuelta 2-0 en Santa Lucía, siendo una puntuación global de 3-2.

En la clasificación para la Copa Mundial de Brasil 2014 jugó la primera ronda contra su similar de Bahamas donde perdió primero como local en Providenciales por 0-4 y después cayendo goleado de visita en Nassau por 6-0; quedando fuera del certamen con un global de 10-0.

Matthew Green sabe que el Mundial de Brasil lo mirarán por TV, al igual que otros seleccionados que se quedaron con los sueños rotos. Sin embargo el técnico inglés está decidido a disputar un par de partidos amistosos en los próximos meses, de cara a la próxima campaña para las eliminatorias de Concacaf rumbo al Mundial de Rusia 2018. Sabe que falta mucho camino por recorrer, pero tiene las ilusiones intactas.

A pesar de dirigir al peor selectivo del mundo.