El recuerdo de Al Oerter, el discóbolo del brazo de oro en México 68

En un día como hoy, pero de 1968, el atleta estadunidense logró su cuarto título mundial consecutivo

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CIUDAD DE MÉXICO, 15 de octubre.-La leyenda creció y se agigantó en Melbourne, Roma, Tokio y México 68. El héroe fue el discóbolo del brazo de oro, Al Oerter, de Estados Unidos, al conquistar su cuarto título olímpico consecutivo en un día en que el inglés David Hemery conmocionó al volar valla tras valla y romper el récord mundial de los 400 m: 48.12. La calidad del crono de Hemery produjo un cortocircuito de exclamaciones y comentarios.

Corría el tercer día de competencias de los Juegos Olímpicos, el 15 de octubre, y la pista de tartán del estadio de Ciudad Universitaria y la altura de la Ciudad de México corroboraban al mundo que en esfuerzos de corta duración la región más transparente del aire era y es un paraíso. La mayoría de los atletas mejoraba sus cronometrajes personales.

El estadio reventaba entusiástico con la marca mundial de Wyoma Tyus, de Estados Unidos, en los 100 m lisos (11”) que mejoraba en una brizna la que un día antes había establecido la velocista polonesa Irena Szewinska (11.1) y el australiano Ralph Doubell igualaba en 1:44.3 el RM que pertenecía al neozelandés Peter Snell desde 1962. . El caricaturista Marino, de Excélsior, publica un cartón en el que dos aficionados miran hacia el cielo y uno le dice al otro: “No te preocupes, es la lluvia de récords mundiales”.

En los albores del 60 tres hércules captaban la atención mundial en el lanzamiento de disco: los estadunidenses Al Oerter y Jay Silvester y el checoslovaco Ludvik Dánek.

Silvester era el gran favorito. El 25 de mayo en Modesto, California, (66.54 m), y el 18 de septiembre en Reno, Nevada, (¡68.40m!), batió las plusmarcas mundiales en casi tres metros y se desprendió de Dánek (65.22 m) y Oerter (62.94 m) en la alternancia de hazañas.

Nacido el 19 de septiembre de 1938, en Astoria, Nueva York, Al Oerter era un brillante estudiante de matemáticas en la U. de Kansas. Con él cumplíase no la voluntad de Zeus sino la segunda ley de Newton. En Melbourne 56 cuando ganó su primer oro, en forma inesperada, pesó 100 kilos y disparó (56.36 m RO). En Roma 60 con 105 kilos dominó con 59.18 RO. En Tokio 64 elevó su peso a 115 kilos (fue el primer hombre que lanzó más de 200 pies, 60.96 m) y triunfó con 61 m RO. Y en México 68 con 120 kilos y con serios y dolorosos problemas cervicales –los doctores le sugirieron que no compitiera-, triunfó con 64.78 m. En Tokio ganó el oro en peores condiciones pero esa es otra historia. Sus lanzamientos de disco en los JO fueron, como su peso, en orden creciente.

Este coloso de 1.90 m de estatura, que se inspiraba en los JO, falleció en Florida el 1 de octubre de 2007.

La carrera del inglés David Hemery fue un espectáculo en desarrollo y calidad.  ¡Robó cámara! La rapidez y su figura produjeron un emocionante efecto estético: dio 13 zancadas entre valla y valla hasta la sexta, y quince hasta la décima. Un ¡oh! largo, sonoro, brotó en el estadio justo en el instante en que apareció en el tablero luminoso el RM de 48.12.

Extraoficialmente señaló 23.3 en 200 m y 24.8 en la segunda fase.

Hoy con oprimir una tecla se puede tener la información de un récord mundial que ocurrió, hace un instante, en un punto remoto del planeta. En aquella época no. La idea de RM era el 49.1 que dejó el estadunidense Rex Cawley el 13-09-1964. No se había homologado el 48.8 de Geoff Vanderstock del 11-09-1968 de tal manera que recortarle un segundo a la marca mundial conocida fue algo impresionante. ¡Un segundo menos en los 400 m con vallas! Ese fue el instante memorable que sacudió a las tribunas.

Hemery nació en Inglaterra pero en los últimos diez años había entrenado en la Universidad de Boston en Estados Unidos. Era un producto deportivo estadunidense.

Sus adversarios hicieron excelentes registros. Siete finalistas corrieron en menos 50 segundos. Gerhard Hennige, Alemania, en 49.02 logró plata y John Sherwood, Inglaterra, 49.12, bronce. En Tokio sólo Cawley bajó los 50”. ¡La altura y la pista de tartán de C.U. era el universo mágico de la rapidez!

La selección de futbol es un desastre. Francia la aplasta 4-1. El técnico André Grillón expresó: “El equipo mexicano carece de inteligencia. Estoy feliz con mi equipo amateur que se impuso a un profesional”. A la oncena azteca le marcaron 23 fuera de lugar…

En basquetbol Brasil vence a México 60-53 y en valiente pelea en peso pluma Antonio Roldán vence al sudanés Awad. En Tokio, gana su primer combate a Heriberto Cintrón a quien la AIBA le impide subir al ring por tener 16 años. Derechazo fulminante de Rolando Garbey fulmina al irlandés McCusker en el primer asalto.

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