Samuel Neri da brazadas de gran peso
El atleta transformó su cuerpo para ir tras la Triple Corona Mundial de Aguas Abiertas, consistente en nadar el Maratón de Manhattan y realizar los cruces del Canal de Catalina y el Canal de la Mancha en un mismo año
CIUDAD DE MÉXICO, 4 de junio.- Al despedirse de Samuel Neri se borra cualquier duda de su estado físico. Al estrecharse en un abrazo con el nadador pareciera estar palpando un roble.
Si bien no es una figura obesa, la estructura endomorfa del especialista en aguas abiertas abre interrogantes sobre si el hombre es capaz de completar las tres travesías más importantes que se conozcan en todo el mundo en un mismo año.
El tritón mexicano de 47 años ha tenido que transformar su cuerpo en su preparación para aspirar a completar la Triple Corona de las Aguas Abiertas: el Maratón de Manhattan (45 kilómetros), el cruce del Canal de Catalina (39 kilómetros) así como el popular Canal de la Mancha (más de 32 kilómetros). Todos ellos entre el 8 de junio y la primera quincena de septiembre de 2013.
“Los pilotos y la capitanía te dicen que un nadador, para cruzar el Canal de la Mancha, gasta en promedio de tres mil a tres mil 500 calorías por hora. Es lo que ellos me han dicho por la experiencia debido al frío, el viento y el oleaje”, precisa el abogado las condiciones por las que un nadador de aguas abiertas -en condiciones extremas a bajas temperaturas- se ve obligado a subir de peso.
“Uno tiene que llevar una reserva que nunca la complementas, pero sí hay que llevar algo guardado que te permita irte alimentando.”
Se trata de un incremento en la ingesta calórica controlado, debido a que existen nadadores que llegan a perder grasa o bien masa muscular durante la actividad en el agua.
En el caso de este miembro del Club Mundet, después de un estudio químico que se le practicó, se reconoció que en su caso lo que pierde es músculo: por este motivo consume proteína. Durante los cruces cuenta que uno de los alimentos que se le administran es el jugo de carne, que favorece la recuperación.
La nutrióloga Elizabeth
Reyes Castillo y el químico Alexandre Kormanovsky son la parte del equipo encargada de realizar el seguimiento alimenticio de Neri.
“Existen dos pesos promedios. En mi caso cuando no nado llego a pesar 78 kilogramos. Cuando voy al Canal de la Mancha, a Catalina o a Nueva York, llegó a pesar 85 kilogramos, pero en especial al ir al Canal de la Mancha alcanzo un peso de hasta 92 kilogramos. Tienes dos guardarropas: para el delgado y el otro”.
Las recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece un aporte calórico de dos mil a dos mil 500 kilocalorías al día para un varón adulto y de mil 500 a dos mil para mujeres.
“Creo que en esta preparación consumo hasta siete mil calorías al día... El desgaste es tremendo.”
Para que las hazañas sean validadas se establece que el nadador no puede utilizar trajes de baño con tecnología, como lo son aquellos que no absorben agua y permiten desplazarse con mayor rapidez, o bien los llamados wetsuit (trajes de neopreno) que permiten conservar el calor. Están obligados a igualar las marcas tal y como se consiguieron décadas atrás.
La temperatura del agua para los retos que afrontará oscilará entre los 15 y 18 grados, aunque en ocasiones llega a ser más baja: es el factor que obliga a los nadadores a tener esa reserva de grasa en el cuerpo que les permita una adecuada resistencia.
Generalmente la temperatura del agua en las albercas de los clubes deportivos se mantiene en 27 grados.
“En Nueva York son reglas muy estrictas, el traje es tipo trusa, como la de Tarzán. No se usan de media pierna, son reglas. En el Canal de la Mancha y el Canal de Catalina sí se puede utilizar el traje de media pierna, pero hasta ahí. No hay traje de neopreno.”
Además de la alimentación y las cuatro horas de nado diarias, el abogado egresado de la UNAM complementa su trabajo con pesas y yoga, lo que le permite generar fortaleza y resistencia. Por esta razón al tener contacto con él se siente como un auténtico hombre de acero capaz de cubrir largas distancias a pesar de su forma regordeta.
“Cuando te metes a Las Estacas -río en el estado de Morelos- estás a 21 ó 20 grados a veces. Cuando llega a ser más baja, hasta los 17 grados es realmente muy frío. Eso te acaba mucho, por eso tienes que engordar. Todos los nadadores de aguas abiertas y frías tienen que llevar un poco de grasa, llamémosle panza, sino no la haces. Inclusive a veces te cuesta trabajo engordar porque es tanto el ejercicio que haces, que no puedes”.
No todo es generar resistencia al frío por medio de la grasa corporal. El director del despacho Neri Abogados Asociados está obligado a realizar trabajo de aclimatación, lo que él mismo hace llamar “un golpe de frío”.
“En México es difícil encontrar lugares con aguas frías. Afortunadamente estamos rodeados de playas y mares con temperaturas muy agradables. Hay una laguna que es la única que se acopla a las circunstancias. Se trata de la Laguna de Alchichica en el estado de Puebla. En tiempo de calor está en 18 ó 19 grados y en enero o febrero hemos llegado a nadar hasta en 14 grados. Todos los lunes voy a La Marquesa (Estado de México). Me prestaron un estanque de unos 30 metros y ahí me meto a temperaturas de hasta siete grados para ir acoplando el cuerpo.”
Neri ama nadar, ama el frío, ama tener que subir de peso e incluso se aventura a expresar que ama el sufrimiento.
“Si logras hacer una simbiosis de todo consigues lo que te propones. Es difícil levantarse los lunes a las 4:30 de la mañana para ir al golpe de frío. Es pesado pero hay un reto que lo haces con amor.”
El tritón mexicano empezó a nadar en 1990 para dejar el vicio del cigarro, y un año después compitió en su primera prueba en aguas abiertas: El Reto, organizado por el Club Mundet en el puerto de Acapulco, se encuentra ahora frente a una hazaña que requiere algo más que amor.
“Muchos nadadores de aguas abiertas te dicen que su último recurso ante el sufrimiento es rezar cuando las cosas se ponen muy duras. Sufres por el agua, tienes hipotermia, se te coce la garganta por la sal. Los dedos se te congelan; el único pensamiento que te pasa por la cabeza es ¿qué hago aquí?”
Neri asegura que este reto que se ha propuesto es una experiencia de sobrevivencia, de exigirle a un cuerpo que ya no responde.
“Un punto relevante son las metas aunque muchos te digan que no es posible. Yo digo que sí es posible y hoy en la parte de las aguas abiertas es posible que nades 16 horas continuas. Entrenar al cuerpo física y mentalmente se convierte en el objetivo de tu vida.”



