Del acoso al feminicidio

Alrededor de 60 mujeres han hablado de su experiencia con Harvey Weinstein, el productor de Hollywood; otrora hombre poderoso que construyó las carreras de algunas de las actrices hoy más idolatradas del mundo. Aquí lo comentamos: aquella imagen de figura pública ...

Alrededor de 60 mujeres han hablado de su experiencia con Harvey Weinstein, el productor de Hollywood; otrora hombre poderoso que construyó las carreras de algunas de las actrices hoy más idolatradas del mundo. Aquí lo comentamos: aquella imagen de figura pública respetada y alabada se esfumó casi de inmediato, fue expulsado de sindicatos de productores, de la Academia de Reino Unido y de la encargada de dar el Premio Oscar, su esposa le pidió el divorcio. Y es la fecha que, semanas después del primer escándalo, se siguen sumando mujeres que relatan el momento en que fueron, de menos, acosadas por Weinstein. También se supo del caso de Terry Richardson, uno de los fotógrafos más célebres de la industria de la moda; él, responsable de fotos icónicas de modelos y casas de alta costura, figura representativa de la cultura pop neoyorquina vetado por Conde Nast, la firma que publica Vogue y GQ, entre otras revistas. La opinión pública dentro del entorno en el que estos personajes se desenvolvían, no les perdonó su comportamiento, y mientras la justicia estadunidense hace su trabajo y responde a los alegatos que se han presentado contra ellos, en el ámbito social están acabados. Incluso, en redes sociales, tras el escándalo de Weinstein, se comenzó a utilizar el hashtag #MeToo, donde mujeres revelaron experiencias de acoso que no se habían atrevido a expresar, por temor o dudas sobre cómo sería interpretado. Y si eso sucede con el acoso y el abuso sexual, la respuesta es mucho más dura cuando se trata de agresiones que le cuestan la vida a cualquier mujer. Allá las leyes son mucho más rigurosas y se entienden mejor, pues dan menos oportunidad de ser malinterpretadas a conveniencia.

Nuestro país baila peor en asuntos que tienen que ver con la violencia y el género. En cuanto al acoso, aquí también hay movimientos de mujeres que buscan dejar claro que no es no, así sea para algo que algunos creen inofensivo, como lo es un “piropo”, pero que puede mutar hasta una agresión, y esa agresión bien puede ser de varios tipos, la más peligrosa, la que ha quitado la vida a miles de mujeres en los últimos años. El problema se ha tornado tan grave, que ha motivado a 12 estados a activar la alerta de género, como una manera de subrayar el asunto y llevar a las autoridades locales y federales a crear políticas públicas que mejoren las condiciones de seguridad de las mujeres de cualquier edad. Edomex de México, Morelos, Michoacán, Chiapas, Nuevo León, Veracruz, Sinaloa, Colima, San Luis Potosí, Guerrero, Quintana Roo y Nayarit, son los únicos estados que han dado ese importantísimo y necesario paso; hay otros ocho estados que están en trámite —porque sin la burocracia no funciona nada en este país— que esperan por la activación de la alerta: Campeche, Durango, Jalisco, Oaxaca, Veracruz, Yucatán, Zacatecas y la Ciudad de México. No tendríamos que explicar el por qué la alerta en todo país debería estar activada desde hace un tiempo, desde que los asesinatos de mujeres comenzaron a sumarse tan recurrentemente. Porque detrás de cada uno de esos casos, como el de Lesvy Osorio, Mara Castilla o la pequeña Valeria, hay cientos de casos más que al no tener el mismo eco, quedan condenados a ser tratados, algunos como suicidio, otros como un homicidio común, sin que el asunto de género sea un elemento en la investigación. Incluso, los casos más mediáticos tienen que pasar por ese peregrinaje burocrático para ser atendidos adecuadamente.

El acoso y el feminicidio son los extremos de un problema que no ha logrado ser atendido. Una cultura tan machista como ésta no logra asimilar esto como un pendiente urgente, ni siquiera entender la conexión entre estos dos extremos: el acoso que relatan las víctimas de Weinstein es violencia; lo mismo la agresión que mata a siete mujeres al día en nuestro país, según la ONU. Y mientras eso no suceda, al menos en nuestro país, nos seguirán matando. Porque en Estados Unidos el asunto es el acoso y el abuso, aquí son los asesinatos de miles mujeres. Países vecinos, con problemas extremos.

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