Destapando a Meade
“Ya llegó el momento en que tenemos que entrar, y entrarle duro, y hay que empezar con la elección de 2018. Hay que trabajar muy fuertemente para lograrlo ... Sí tenemos alternativas. Aquí está uno de los más fuertes ... Yo estoy convencido de que daríamos un ...
“Ya llegó el momento en que tenemos que entrar, y entrarle duro, y hay que empezar con la elección de 2018. Hay que trabajar muy fuertemente para lograrlo (...) Sí tenemos alternativas. Aquí está uno de los más fuertes (...) Yo estoy convencido de que daríamos un paso para atrás, total, si es que hubiera la elección de un populista en nuestro país...”, dijo hace un par de días Claudio X. González, expresidente del Consejo Mexicano de Negocios. Y lo dijo sentado junto al secretario de Hacienda, José Antonio Meade. No es el primero en “destaparlo”. Ya sea como estrategia política o con verdadera convicción, el también exsecretario de Relaciones Exteriores ha sido mencionado como la posibilidad real, competitiva, del PRI rumbo a la elección del 2018. Lo ha dicho Ricardo Anaya, presidente del PAN; lo ha dicho Andrés Manuel López Obrador, presidente de Morena. Meade está en el radar de figuras clave en la oposición. Aquí hemos documentado la buena relación que Meade tiene con varios sectores y colores de la función pública. En el mundo empresarial, como vemos, también es un personaje muy bien recibido.
Y su figura tomó fuerza a partir de la apertura en los estatutos del PRI, para que su candidatura pueda ser otorgada a ciudadanos no militantes. Lo que puso nerviosos a más de dos, pero eso mismo llamó la atención, incluso, fuera de nuestras fronteras. Aquí mismo hablamos de lo dicho por el banco suizo UBS sobre esto y el aval que le da a Meade como posible aspirante presidencial a raíz de los cambios en el tricolor.
La pregunta para muchos es una o dos, porque el titular de Hacienda ha sido muy discreto y reservado en cuanto a sus planes para el futuro, pero las posibilidades para responder esas incógnitas, se contestan con el mismo currículum del secretario, y tal como lo hizo él mismo en una entrevista que dio hace un par de días en SDP Noticias: “Desde 1997, no hay un partido en México que tenga una mayoría en el Congreso, eso ha obligado a consensuar, ha obligado a entender como diferentes actores, desde distintas visiones, ver los problemas del país y sienten que se pueden resolver...”, dijo el secretario. Y si revisamos su trayectoria, es justo a partir de ese año, en 1997, en que inició su trabajo como servidor público. Él ha sido parte importante de ese tramado de consensos logrados en los varios gobiernos que desde entonces ha tenido nuestro país y en las varias reformas que se han aprobado. Gobiernos de, al menos, dos partidos, de los que ha formado parte gracias, justamente, a su capacidad para el diálogo, sin importar las fuerzas políticas con las que ha tenido que sentarse a conversar. Lo mismo como secretario de Energía, de Hacienda o de Relaciones Exteriores. Aunque la otra pregunta, claro, es sobre el porqué no milita en el PRI, si el mismo ha confesado su inclinación hacia el partido, aunque eso no le ha impedido la construcción de consensos:“Yo he encontrado satisfacción desde el ámbito ciudadano y desde el servicio público. He encontrado que esa forma de hacer política, que esa forma de trabajar en los consensos, que eso se forma de participar en el diálogo, sin una visión de partido y sí una visión de servicio, es una forma de visión válida de participar y contribuir (...) Yo tengo la convicción de que la vocación del servicio público debe llevarme a participar con quienes quieren construir una visión de país que yo comparto...”, afirma Meade.
El PRI informó que sería en más o menos un mes, que tendrán el nombre de su candidato presidencial. En la espera, José Antonio Meade es reconocido, querido, respetado. Tanto, que hay quien piensa que debido a lo profundamente desacreditada que se encuentra la “marca PRI”, Meade sería un mucho mejor candidato ciudadano... del Frente Ciudadano. Porque muy buen Presidente claro que lo será, si gana, de eso casi nadie tiene duda alguna. Pero para ganar, el tricolor estorba más de lo que ayuda.
ADDENDUM. Felipe Borrego Estrada, consejero en la Judicatura Federal, presentó un estudio sobre nepotismo, para cuya realización y ponencia contrató a varios de sus colaboradores, como Rafael Estrada Michel, Luis Francisco Trejo Sánchez, coordinador técnico de SPS, y Roberto Mauricio Vallejo Rábago, asesor de SPS. Nada extraño, pero el asunto es que los contrató bajo pretexto de decir que dicho estudio sobre nepotismo se hizo con su propio equipo, cuando en realidad dispuso de recursos económicos del Poder Judicial de la Federación para pagar los sueldos de su propio personal. No es el único ejemplo de esto, también tiene contratado para esta ponencia a Jaime Arturo Casas Lugo, hijo de Guillermo Casas, vocal del IFECOM del PJF, cercano amigo suyo. Tal vez su estudio sobre nepotismo es tan completo, que es teórico-práctico.
