Los hoyos (el del túnel y el informativo)
Tan inaudito como el hoyo que cavó o más bien, cavaron para que El Chapo Guzmán pudiera descender al hoy famoso túnel y el de salida para ascender a su libertad es el otro hoyo, tan venenoso como el primero: el hoyo, el túnel informativo en que hemos vivido durante los ...

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Tan inaudito como el hoyo que cavó (o más bien, cavaron) para que El Chapo Guzmán pudiera descender al hoy famoso túnel (y el de salida para ascender a su libertad) es el otro hoyo, tan venenoso como el primero: el hoyo, el túnel informativo en que hemos vivido durante los últimos cuatro días. Inaudito o como escribí ayer, también delirante. No sólo la madrugada entera del domingo, desierta de información. Todo el domingo, de ida y vuelta por el otro oscuro túnel, tanto o más dañino que el primero, porque se alimenta de sospecha. Y el lunes, también, desierto de información, porque Osorio Chong estaba haciendo las diligencias.
Total que hubo conferencia de Osorio Chong hasta la noche del lunes, y lejos de arrojar precisiones, nos generó más incertidumbre (corrijo: sólo nos dio la certidumbre de que él no piensa renunciar). Lo que se tenía planeado mostrar (el video del momento exacto de la inaudita fuga) a las 19 horas, se fue recorriendo, primero para las 19:30 y luego a las 20 horas. Se dijo que porque se preparaban videos que mostrarían los momentos exactos de la fuga (inevitable preguntarse que si sí hubo videos, ¿por qué nadie hizo algo por detenerlo? ¿Por qué nadie fue tras él? ¿Por qué no se activaron las alarmas de inmediato?) Sin embargo, la promesa quedaba hecha: a la brevedad los mostrarían. La tarde de ayer, había trascendido que Rubido presentaría los videos. Al cierre de esta columna, nada. Cada hora que pasa sin evidencias de ningún tipo, simplemente nutre todo tipo de teorías (algunas francamente descabelladas) y muestra a un gobierno derrotado no sólo por El Chapo Guzmán, sino por su propia incapacidad para afrontar exitosamente la crisis.
Se tardaron más de cuatro horas en notificar de la fuga. Es demasiado. Más de diez en que un funcionario (Rubido) diera un primer informe. Demasiado. Más de 48 horas en dar a conocer una foto actualizada del prófugo. Demasiado. Van más de 72 y, de los videos, nada. Es demasiado. El túnel del tiempo (mal empleado por el gobierno) en esta crisis es más profundo, largo y dañino que aquel por el que El Chapo se fugó.
Los que parecen no acabar de entender es que, con la existencia de las redes sociales, el vacío se llena porque se llena. No porque las dieran las autoridades pero ayer ya teníamos las fotos del túnel, de la instalación eléctrica, la escalera y la motocicleta. Teníamos, también, comparaciones de cómo estaba el predio de Santa Juanita en 2014 (desierto) y cómo está hoy, gracias a Google Maps. Pero eso ha sido trabajo periodístico, no de inteligencia de las fuerzas de seguridad. El vacío siempre querrá llenarse, y lo hará con lo que sea: afortunado cuando es con periodismo serio, desafortunado cuando es con falsedades que suenan a verdad. Pero ése es el peligro de la opacidad y un pésimo manejo de crisis.
¿De qué ha servido que se haya recorrido el túnel una y otra vez?, (como si ahí fueran a encontrar a El Chapo). ¿De qué sirvieron los tres ceses de funcionarios del penal? ¿De qué ha servido que la gira en Francia no se haya modificado más que con el regreso de Osorio Chong? ¿Por qué no se han mostrado los videos? ¿Por qué no hacer pública la lista de visitas que El Chapo recibió durante su reclusión? ¿Por qué no detallar la estructura de su celda, de la regadera, de cada rincón del penal para mostrarnos la imposibilidad de sacar provecho a los famosos puntos ciegos que, hoy sabemos fueron bien aprovechados por aquel, el más peligroso, buscado y famoso criminal? ¿Por qué no aceptar que fue un error no haberlo extraditado? ¿Como para qué reunirse ahorita, en plena crisis, con el titular de Derechos Humanos? ¿Acaso para dar la impresión de que sí están haciendo algo?
El hoyo informativo sólo alimenta dos muy poderosas sospechas: o que no tienen la más mínima idea de qué pasó y qué hacer o, de plano, de que algo esconden. Y ambas son sospechas letales. Ojalá que no esperen a que Peña Nieto regrese de la “Ciudad Luz”, para entonces intentar mostrar, aunque sea, una luz (informativa) al final del túnel.