Maquiaelba y Napito

Gómez Urrutia podrá regresar a nuestro país, del que huyó porque nada debía, dice, pero algo habría temido.

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Yuriria Sierra 30/08/2014 01:26
Maquiaelba y Napito

Una triste realidad es que la justicia —y no sólo en México— se va del lado de quien mejor le saca provecho a las leyes. O a su ausencia. O a sus vacíos, aquellos huecos que dan oportunidad a un entendimiento confuso que deja de ser así, cuando llega alguien a aclarar lo que se quiere decir, aunque no sea precisamente la intención con la que aquella ley se haya redactado. Y es así. O al menos eso pienso cuando veo a personajes con tremenda letra escarlata en la frente, pero que a pesar de ello logran salir victoriosos de líos legales que, pensamos, evidencian su culpabilidad.

Ayer fue una de esas ocasiones y por partida doble. Los abogados del diablo deben estar de plácemes. Primero, Maquiaelba. La defensa de la exlíder magisterial consiguió que se estudie a fondo la principal acusación en contra de Elba Esther y que llevó a su captura. O sea, que vean si está bien planteado o no su caso por delincuencia organizada y lavado de dinero. Uno de los recursos que Maquiaelba ha utilizado es la falta de claridad con respecto al lavado de dinero del que se le acusa, su defensa está pidiendo a las autoridades que detallen la actividad ilícita que daría origen a este delito. Y ahí, podría estar la trampa para la fiscalía y la esperanza para Gordillo.

Además, recordemos que en unos meses estaría cumpliendo 60 años, edad que le daría la posibilidad de la reclusión domiciliaria, si es que es no se cae el caso, que es lo que busca hacer su abogado,
Marco Antonio del Toro. Y si ésa podemos considerarla una victoria, la que de plano es la medalla de otro fue la que obtuvo la defensa de Napoleón Gómez Urrutia, ¡Napito!, lograron la cancelación de su última orden de aprehensión, la misma que dio origen a la ficha roja que apenas hace unos día había emitido la Interpol en todo le mundo. Los magistados que estudiaron el caso, declararon inconstitucional dicha orden, la que obligaría a Napito a responder por un desvío de 55 millones de dólares provenientes de un fideicomiso de jubilados del sindicato minero.

Con tal cancelación Gómez Urrutia podrá regresar a nuestro país —del que huyó porque nada debía, dice, pero algo habría temido— cuando se le de la gana y pasearse por aquí con la misma desvergüenza con la que decía ayer en redes sociales que esta resolución confirmaba que “la verdad y la justicia” siempre habían estado de su lado.

Ambos casos sólo demuestran los que explicábamos en un inicio: la justicia está de lado de quien mejor sepa entender o aprovecharse de la ley. Marco Antonio del Toro, abogado de ambos líderes sindicales, nada más está evidenciando las imperfecciones de nuestro sistema judicial. Pensaríamos que Maquiaelba y Napito no tendrían posibilidades de pequeños o grandes triunfos legales... pero su defensa parece estar celebrando...

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