Preguntas sobre Chalchihuapan

Hay sólo un hecho incontrovertible en relación a lo ocurrido en Chalchihuapan: la muerte de José Luis Alberto Tehuatle Tamayo no puede quedar impune. Sin embargo, han sido tantas las opiniones, los reclamos, los hechos que se dan por sentado y las responsabilidades que ...

Víctor Beltri

Víctor Beltri

Nadando entre tiburones

Hay sólo un hecho incontrovertible en relación a lo ocurrido en Chalchihuapan: la muerte de José Luis Alberto Tehuatle Tamayo no puede quedar impune. Sin embargo, han sido tantas las opiniones, los reclamos, los hechos que se dan por sentado y las responsabilidades que se atribuyen, antes de una investigación exhaustiva, que hay algunas preguntas que es preciso plantear para entender lo que realmente ocurrió, antes de saltar a conclusiones.

¿Por qué protestaban los habitantes de San Bernardino Chalchihuapan?

Como lo consigna Pascal Beltrán del Río, en su columna del pasado día 24, la razón para las protestas se encuentra en una disposición legal que retira a las juntas auxiliares municipales del estado el manejo del Servicio del Registro Civil.

¿Cómo operaba el Registro Civil en manos de las juntas auxiliares municipales?

Las juntas auxiliares recibían las actas en blanco, de parte del gobierno estatal, y las utilizaban para dar fe de los hechos pertinentes a las mismas, tales como nacimientos, defunciones, matrimonios o divorcios.

¿Qué motivó el cambio en la legislación que quita a las juntas auxiliares el manejo del Registro Civil?

En apariencia, y debido al poco control de la autoridad estatal sobre las actas entregadas a las juntas auxiliares, se comenzó a detectar la clonación de actas y el registro de nacimientos falsos en el estado. Las actas terminaron, en algunos casos, en poder de migrantes extranjeros, quienes las utilizarían para obtener documentación legal que los acreditara como mexicanos.

¿En qué afecta a los pobladores de Chalchihuapan el cambio en la regulación, como para que se decidieran a tomar acciones violentas?

La respuesta a esta pregunta no cabe sino en el terreno de la especulación. Sin embargo, el hecho de que las inconformidades al respecto sólo se hayan suscitado en unas cuantas juntas auxiliares, así como la violencia a la que los líderes de las protestas estaban dispuestos para tratar de mantener la situación anterior —de lo cual dan fe las grabaciones que abundan en internet—, sólo generan más dudas que certidumbres. ¿A quién afecta realmente el cambio en el manejo del Registro Civil? ¿Por qué están dispuestos a matar o morir para impedir estos cambios?

¿Actuó de forma equivocada la policía en el desalojo de los manifestantes?

La policía debe de regirse, en todo momento, de acuerdo con el marco legal vigente y su actuación debe ceñirse a procedimientos estrictos y bien definidos, con total respeto a los derechos humanos de la población. Para eso son entrenados, y cualquier desviación en su actuación debería ser sancionada. Los reportes de los mismos miembros de la corporación, así como los testimonios y grabaciones presentadas por uno y otro bando, deberían arrojar luz al respecto. La investigación hasta el momento no ha terminado, y los resultados de la misma deberían de ser puestos a disposición de la sociedad entera, y de los medios de comunicación, antes de emitir una declaración de inocencia o culpabilidad de los implicados en los hechos.

¿Quién es el responsable de la muerte del joven Tehuatle Tamayo?

En el supuesto de que se compruebe que, efectivamente, el fallecimiento del menor sucedió a consecuencia del uso de balas de goma, el procedimiento que permitió su uso deberá ser revisado exhaustivamente. Las fuerzas de seguridad al servicio del estado deben de ajustar su actuación a procedimientos claros, establecidos con anterioridad, y a lo dictado por la cadena de mando. Un policía no puede actuar motu proprio, sino que debe recibir una orden concreta por parte de sus superiores: esto permite rastrear de forma efectiva quién tomó una decisión equivocada en cualquier momento.

¿Es malo el uso de balas de goma para el control de multitudes?

El uso de balas de goma para el control de multitudes no es, en sí mismo, malo o bueno, sino que es un recurso más con el que cuenta el Estado para cumplir con sus propios fines de salvaguarda de las instituciones y derechos de terceros. Sin embargo, su utilización debe estar prevista en la ley y ser sujeta a procedimientos que garanticen que la característica esencial de este tipo de proyectiles —su no letalidad— se cumpla a carta cabal. Las armas no letales son utilizadas, de forma cotidiana, en democracias avanzadas en todo el mundo y, en el caso concreto de las balas de goma, como ocurre con cualquier proyectil utilizado por las fuerzas de seguridad, es posible rastrear su origen hasta el fabricante y, por ende, saber quién las adquirió y autorizó su uso.

¿Quién gana con esta situación?

Tal vez sea más conveniente plantear la pregunta opuesta: quién pierde con esta situación. En primer lugar, pierde Moreno Valle, al haber sido defenestrado por la opinión pública sin más pruebas que el haber promulgado una ley que, en el resto del mundo, no habría causado más controversia. En segundo lugar, pierde la policía por la presunción de brutalidad que se le atribuye y la falta de protección —es preciso decirlo— con que operan sus integrantes ante las turbas que no dudan en lincharlos con total impunidad. Pierde la comunidad de Chalchihuapan, que fue arrastrada con candidez por líderes que sabían que sus protestas absurdas, criminales y violentas, jamás podrían ser coronadas por la victoria. Pierde, sobre todo, la señora Elia Tamayo, quien clama justicia desesperada ante la mayor tragedia a la que puede enfrentarse un padre de familia y es víctima, también, de quienes la asesoran irresponsablemente y cuidando tan sólo sus propios intereses.

Ganar, lo que se dice ganar, nadie lo hace. Ni los activistas que aprovechan el reflector pasajero ni quienes piensan estar despejando su camino hacia el 2018. Gana el caos, gana la incertidumbre, gana quien se beneficia de la erosión de las instituciones. En realidad, perdemos todos.

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