Yo lo que quiero es romper la piñata

Qué representativa resulta ser la piñata de picos mexicana sobre las conductas que algunos cometen en nuestro país.

Ricardo Peralta Saucedo

Ricardo Peralta Saucedo

México correcto, no corrupto

Ayer fue el último de nueve días para celebrar las ahora tradicionales posadas. Un rito religioso que desde 1586 se utilizó para celebrar las misas de aguinaldo, una forma evangelizadora que los frailes agustinos utilizaron para la población indígena.

Es sabido que los picos de las piñatas representan los siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. Cuando la piñata se deshacía con los golpes del palo, emulaba la fuerza con la que se rompía el pecado, las tentaciones mundanas, propias de satanás. La contraprestación, obtener su interior, lo dulce de la gloria celestial, la fortuna de andar el camino correcto, no corromperse. Claro, todo se hace según la costumbre, con los ojos vendados, “con Fe ciega”. Se pregunta al participante qué ve: ¿cruz o cuernos? Una vez que inicia el cántico, se siguen las instrucciones que gritan los que, con sorna y falsedad, hacen ronda: ¡arriba!, ¡abajo!, ¡atrás!, ¡izquierda!

No pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino. Sin ningún afán neoevangelizador ni emulación alguna a ninguna creencia por respeto al lector, qué ad hoc resulta este estribillo para el día de hoy que a todos reúne, donde se comparten viandas, se visten elegantes, beben diversas uvas y destilados para paladares según el bolsillo, intercambian regalos, es fecha anual para los que sólo 1 día de los 365 se visitan; millones de habitantes del mundo; religiosos o no, conmemoran la llegada de Jesús, El Cristo.

Qué representativa resulta ser la piñata de picos mexicana sobre las conductas que algunos cometen en nuestro país, aquí una descripción:

Soberbios: porque no aceptan que otros puedan opinar diferente, son dueños de la verdad; además, quien disienta es adversario en automático.

Avaros: porque, a costa del prójimo, concentran lo necesario para que no se desarrolle, todo en beneficio propio o del grupo al que pertenece.

Lujuriosos: porque promueven la trata de personas y la pornografía como caníbales de su propio género.

Iracundos: porque, por intereses personales, son capaces de ordenar muertes, sustraer el erario sin recato alguno y odiar por minucias.

Gulosos: porque nunca nada es suficiente, la medianía jamás será bien vista para los que los lujos extremos les llenan los ojos.

Envidiosos: porque sus complejos de inferioridad o superioridad no permiten aceptar que siempre habrá quien también brille por sus propios méritos.

Perezosos: porque de todo opinan, pero esperan a que los demás actúen.

Rompamos la piñata todos los días del año, despojemos estas conductas que como núcleo social hacen tener el efecto de cangrejos en cubeta; es un buen día para empezar en casa, con los cercanos, después con los de la puerta hacia afuera. Todos, en cierta forma, somos parte de la ronda y los cánticos. Las mentiras dichas para confundir, para dividir, para obtener un beneficio, para crear enconos.

Plagiar ideas es robar la propiedad intelectual, hay que ser leal y transparente con uno mismo. Creer que es una moda ser oficialista o crítico compulsivo es equivocado, hay que tener objetividad sin buscar el aplauso fácil por la mejor y más frívola frase.

Hay cientos de pendientes por resolver en nuestro país, la mayoría en la cancha del Estado mexicano; los ciudadanos, los enajenadamente visibles y los que opinan en su casa, tenemos que iniciar nuestra campaña personal, de convencimiento sobre la conveniencia de modificar nuestros hábitos cotidianos, nuestro México no lo cambiará ningún régimen si seguimos igual como sociedad.

La impunidad la alimentamos todos según el grado de uno de los siete o más pecados señalados, es una resonancia magnética de lo que somos. Quizá tan sobrados estamos que podemos afirmar que de ninguna forma hay un pequeño porcentaje en nuestro gen.

Dejemos el oro y la plata, feliz navidad en un México Correcto y NO CORRUPTO.

                *Profesor y académico

                de la Facultad de Derecho de la UNAM

Temas: