¡Que se acaba el mundo!

Lo que no me gustóes que en un video unos niños fueron a agradecer a los diputados porque hicieron leyes, porque reformaron la enseñanza, dieron agua y salud, etcétera, ¿agradecerles porque hacen su trabajo?, ¡si para eso les pagamos!

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Abuelito, ¿es cierto que si se mueren los diputados se acaba el mundo?

-¿Por qué lo dices?, eso no es cierto.

-Pues porque oí que los diputados son “los que hacen que el sol se levante”, y si ellos se mueren, pues el sol también y se acabará el mundo.

-Eso no es cierto, ya también lo oí, y es una más de las lamentables campañas con que los diputados nos quieren hacer creer que trabajan, ¡ni Tezcatlipoca, el señor de los cielos en el mundo precortesiano, presumiría tanto!

-Sí, abito, y además dicen que son el verde, el blanco y el rojo, ¿tú crees?

-Eso es cierto en parte, porque muchos de ellos son verdes, muy verdes, no saben ni escribir y están ahí de milagro, otros son blancos porque no asisten y nunca participan, y hay algunos rojos, rojos de vergüenza por ver los dislates y los escándalos que hacen sus compañeros de bancada.

-Lo que no me gustó es que en un video unos niños fueron a agradecer a los diputados porque hicieron leyes, porque reformaron la enseñanza, dieron agua y salud, etcétera, ¿agradecerles porque hacen su trabajo?, ¡si para eso les pagamos!

-Tienes razón, hijo, y sus salarios son cientos de veces más altos que los de millones de mexicanos, deberían trabajar siempre, no sólo dos días a la semana en los dos periodos legislativos de tres meses, ¡y además muchos de ellos ni siquiera asisten!

-Además, abue, me han dicho que no hay que verlos porque muchos de ellos, hombres y mujeres, son malhablados, dicen leperadas en la tribuna y hasta le mientan a su mamá a sus compañeros, y otros se pasan jugando con sus teléfonos o sus iPads.

-Y qué me dices de los que arman jolgorio en los recintos parlamentarios para su cumpleaños o para agasajar a sus esposas, y los que, ahora se sabe, piden dinero para otorgar fondos a quienes los necesitan, todo el mundo habla de los moches, pero nadie hace nada, es una conspiración del silencio porque todos tienen cola que les pisen.

-Pero el ejemplo cunde, ahora está de moda que los gobernadores y delegados se hagan propaganda en toda la ciudad y en los diarios, en los camiones, en todos lados; ¿cuánto cuesta cada espectacular?, ¿cuánto pintar un autobús con la efigie de un gobernador que ni nos va ni nos viene?

-Lo peor de todo, querido nieto, es que esos funcionarios se lo creen, creen que con esos mensajes van a cambiar la opinión que de ellos tiene la mayoría de los mexicanos; no nos engañemos, si desde siempre los legisladores y otros funcionarios han tenido mala fama, ahora es más notorio porque las redes sociales evidencian su memez y su falta de ética parlamentaria. 

-O sea, abue, que no se va a acabar el mundo, y desafortunadamente tampoco se van a acabar los diputados.

                *Médico y escritor

                raalvare2009@hotmail.com

                www.bienydebuenas.com.mx

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