¡¡¡Nos están espiando!!!
Miguel Ángel Osorio Chong anunció que “por orden presidencial se llevará una investigación exhaustiva sobre los presuntos actos de intervención ilegal de comunicaciones por parte de la Agencia de Seguridad de los Estados Unidos” (ternurita).
El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anunció que “por orden presidencial se llevará una investigación exhaustiva sobre los presuntos actos de intervención ilegal de comunicaciones por parte de la Agencia de Seguridad de los Estados Unidos” (ternurita); al mismo tiempo, señaló que se deberá determinar si existen evidencias sobre la posibilidad de que hubiera participación de ciudadanos o funcionarios públicos mexicanos (ternurita), que se agotarán todas las líneas de investigación y que la indagatoria estará a cargo de la Unidad de Delitos Cibernéticos de la División Científica de la Policía Federal en coordinación con el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, Cisen (¡ohhh!).
Por su parte, José Antonio Meade, dijo: “Con toda oportunidad hemos reiterado y volvemos a reiterar hoy (sic) nuestra condena más enérgica y nuestro llamado a que a la brevedad se proceda a la investigación comprometida por el presidente Barack Obama con el presidente Enrique Peña Nieto” (¡ahhhh!); a su vez, Jesús Murillo Karam, procurador general de la República, dijo. “desde que estuve en Estados Unidos hice un reclamo al procurador de Estados Unidos por la intervención que ya se decía, y él me aseguró que iniciaría una investigación, estamos esperando que lo haga” (¿esperará de pie o sentado?).
Y haciendo coro a los funcionarios, los diputados y senadores se rasgaron las vestiduras por la “violación flagrante” a los derechos de los pueblos, y exigieron, como es su costumbre, que se llegue “hasta las últimas consecuencias” ante esta afrenta nacional (ternuritas).
La realidad es que este incidente, que por cierto se conoció primero en el extranjero porque aquí no sabemos nada, evidencia la ignorancia supina de funcionarios y legisladores, que desconocen que desde los orígenes de la historia el espionaje ha sido parte integrante de la vida de las naciones.
Ya tres mil años años antes de nuestra era el rey Sargón I de Acadia tenía espías en todo su imperio que le informaban puntualmente de los peligros y las traiciones posibles de sus enemigos; en el siglo V antes de nuestra era Sun Tzu, militar chino de la dinastía Zou, en El arte de la guerra, hablaba de cinco tipos de espías, y decía que “la información no se obtiene por fantasmas o espíritus, se obtiene de personas que conozcan al adversario”; en todos los reinos y todas las latitudes los espías han formado parte del equipo del mandatario; en Roma, en Inglaterra, en España, los espías han sido casi indispensables, y personajes como Napoleón, los zares de Rusia y George Washington se sirvieron de ellos para tomar decisiones.
Y, en el siglo pasado, se diseñaron sistemas de espionaje como Enigma, Coloso, Echelon, Prism y otros, cada vez más sofisticados y precisos, que sin vergüenza alguna espían hasta los pensamientos; la Agencia de Seguridad Nacional (ASN) de Estados Unidos espía y espiará a todo el mundo, y si sumamos la tecnología actual con la paranoia yanqui sobre el terrorismo, la ASN viola y violará impunemente tratados y convenciones sin que nadie pueda detenerla.
Por eso es infantil, enternecedor y sobre todo inútil creer que los reclamos, peticiones y exigencias de México, sus funcionarios, legisladores y gente de a pie, lograrán que se acabe el espionaje; nos están espiando y nos seguirán espiando.
*Médico y escritor
