Eso aquí no pasa

Es el país donde la parte más politizada de la población demanda mayores libertades, pero elude las responsabilidades.

Pascal Beltrán del Río

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del director

México es el país donde un bajísimo número de políticos ha enfrentado algún tipo de proceso penal por delitos cometidos durante su encargo y, sin embargo, sus instituciones lograron formar a los policías federales que no se arredraron ante las amenazas de Joaquín El Chapo Guzmán ni se dejaron tentar por las riquezas que éste les ofreció para que lo dejaran ir.

Es el país donde la mayoría desconfía de las corporaciones de seguridad y, sin embargo, un ciudadano a quien un par de tipos sucios y harapientos le arrebató el coche tomó el celular y reportó el robo, lo que desencadenó un operativo que terminó, eficientemente, con la recuperación del vehículo y la detención de El Chapo Guzmán y El Cholo Iván Gastélum.

Es el país donde un porcentaje importante de la población admira a los criminales y su estilo de vida, a pesar del daño que éstos han producido a la sociedad –asesinatos, desapariciones, extorsiones, etcétera–, pero regatea cualquier éxito a las autoridades que arribaron a su cargo por la vía del voto y administran los impuestos que pagan los contribuyentes. Autoridades a las que se les tunde con la crítica, pero no se les exige con la razón.

Es el país donde la parte más politizada de la población demanda mayores libertades, pero elude las responsabilidades. Y que sigue soñando con que un buen día regrese Quetzalcóatl y nos conduzca a todos al paraíso terrenal. Desconfía de los políticos al tiempo que espera todo de ellos. Quiere el paraíso, pero sin trabajar por él.

Es el país de Oaxaca y Querétaro. Una parte de México está hundida en la dependencia, presa del paternalismo y no crece ni en defensa propia, mientras que otra parte del mismo país apuesta por el emprendedurismo, la inversión productiva y la innovación, y logra así niveles de crecimiento que últimamente no han conocido, incluso, muchos países desarrollados. Pero la noticia siempre es Oaxaca, nunca Querétaro.

México es el único país grande de América Latina que crece, pero la mayoría de sus habitantes persiste en creer que está en crisis. Tiene la inflación más baja de la historia, calculada por una de sus instituciones más respetables (el Inegi), pero la mayoría duda que eso sea posible. Le gusta pensar en el Estado sobreprotector y le achaca a éste la devaluación del peso, cuando la explicación está en otro lado.

México es uno de los últimos países que abrieron su sector energético. Quienes siguen gritando que eso fue una mala idea se quejan de los precios de la gasolina en las estaciones de servicio de Pemex. No entienden o no quieren entender que es justamente el control estatal el que ha permitido al gobierno –algo que todavía continuará este año– cobrar los combustibles al precio que quiera.

México es el país que cuando se mira en el espejo se percibe más feo de lo que lo ven otros. Y que cree que los defectos y malformaciones que objetivamente tiene son culpa de alguien más, no de él. Para muchos mexicanos, lo feo de este país es culpa del imperialismo o del mal gobierno o de ambos, pero nunca de ellos.

Éste es el país que cuando ha tenido buena estrella se queja de que lo deslumbra. Nada bueno puede pasarle a México, ni lo mande Dios. Si el destino le impone una bendición ha de ser una trampa urdida por alguien. Acá todo tiene que ser sucio, malo y perverso para ser auténticamente mexicano. Lo bueno, si existió, se quedó en los tiempos anteriores a la Conquista, cuando, claro está, nada malo sucedía y todo era esplendor.

México es el país donde la política es corrupta por definición. Como nadie cree que pueda ser de otro modo y como nadie exige eficiencia a los políticos, entonces los políticos son corruptos e ineficientes. Se trata de señalarnos, no de corregirlos ni de premiar o reconocer cuando sean distintos. Porque así serán, corruptos e ineficientes, hasta que vuelva Quetzalcóatl.

¿Que un grupo de la Policía Federal detuvo a El Chapo y no se dejó comprar por el capo? ¿Cómo cree? ¡Esas cosas no pasan en este país!

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