Reforma energética: ¿habrá congruencia?
La congruencia no es una marca de la política mexicana. Es más bien la excepción en personas y organizaciones que se dedican a esta actividad. Ver cómo se han comportado en días recientes los legisladores del PAN y el PRD es prueba de ello. En el caso ...
La congruencia no es una marca de la política mexicana. Es más bien la excepción en personas y organizaciones que se dedican a esta actividad.
Ver cómo se han comportado en días recientes los legisladores del PAN y el PRD es prueba de ello. En el caso del PRI, pronto sabremos qué tan irrompible es su clásica flexibilidad ideológica.
Los partidos políticos mexicanos frecuentemente nos dan muestras de que no entienden en qué consiste la democracia. Descalifican las negociaciones entre dos o más fuerzas… siempre que ellos no forman parte de la conversación.
En el parlamento, la democracia consiste justamente en sumar posiciones diferentes en torno de una causa que los negociantes puedan compartir.
Llamar “mayoriteo” al hecho de que se hayan podido formar consensos es un reflejo de que la transición democrática se quedó –cuando menos mentalmente– en la época del PRI autoritario.
Por eso ver a los senadores panistas salirse del salón de sesiones, descalificando lo que sus propios compañeros de partido habían avalado en la Cámara de Diputados, no es otra cosa que un pataleo.
Escuchar al líder de los senadores perredistas decir que se levantan de la mesa de la reforma político-electoral por una versión difundida por dos medios estadunidenses no es más que un berrinche.
Los partidos han desnudado lo que realmente opinan de la democracia mexicana, más allá de sus discursos: es un club en el que caben tres, nadie más; y los tres creen tener el mismo derecho a los reflectores, al tiempo que no dudan en repartir la culpa de los yerros y abusos de su actuación.
En ese sentido, los tres principales partidos políticos están cortados por la misma tijera. Lo que antes pertenecía a uno de ellos, ahora pertenece a tres, mientras que los ciudadanos que no militan en esos partidos se quedan fuera del club, sin una representación real en el Congreso.
En una democracia real, cada partido negocia con quien cree más cercano a sus principios. Practicar la negociación cuando conviene, y descalificarla cuando no se forma parte de ella, es infantilismo.
¿Acaso el PRD se quejó de la negociación con el PRI y el gobierno en el tema fiscal? Sacaron dinero extra para el Distrito Federal y Guerrero, entidades que gobiernan. Incluso negociaron una valona para la Cooperativa Pascual, lo cual rompe completamente el sentido de la igualdad ante la ley.
Hoy que el PRD pudiera estar más lejos de las posiciones del PRI en materia energética de lo que está el PAN –ya lo veremos, porque tengo mis dudas–, los perredistas gritan traición y abandonan la mesa de la reforma política. Incongruencia absoluta.
El Pacto por México ha sido un buen instrumento para formar consensos, pero se mete a sí mismo en una camisa de fuerza cuando algunos de sus participantes afirman que todas las reformas que se propuso sacar hace más de un año deben llevar la firma de los tres partidos que lo integran.
¿Hay consenso posible, entre tres partidos, en el tema energético? Yo no lo creo. A menos de que se quiera producir una reforma anodina y se permita que prevalezcan los grandes mitos nacionales en torno de los hidrocarburos.
Se trata entonces de que el PRI, que históricamente ha estado en el centro de las posiciones representadas por las izquierdas y derechas partidarias, se incline más hacia el PAN o hacia el PRD.
Y ahí es donde dudo que vayamos a ver una reforma energética que satisfaga a los panistas. Hasta ahora hemos visto a un PRI apropiándose del discurso de la izquierda. Incluso en el tema petrolero. ¿Alguien olvida que la reforma energética propuesta por el Ejecutivo fue presentada como “cardenista”?
Hace meses, antes de la toma de posesión, un experimentado político priista me aseguró que su partido y el nuevo gobierno llegarían en materia energética hasta donde llegara el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Creo que tiene razón.
Por ello creo que se construirá una propuesta que reforme en cierto sentido el artículo 27 constitucional –cosa ante lo que Cárdenas ha mostrado apertura– pero no el artículo 28, y menos en la parte donde se plantea que la industria petrolera deje de ser estratégica.
Sería incongruente que el PRI y el gobierno se alejen de las posiciones izquierdistas que han asumido desde principios del sexenio.
Y si están tenido el cuidado de tratar con guantes de seda a la CNTE, ¿estarán dispuestos a sacar a más gente a la calle con una propuesta más ambiciosa en materia energética, por más que la lógica económica e incluso economistas liberales como Paul Krugman lo recomienden? Pronto lo sabremos.
Apuntes al margen
Hoy presentan cartas credenciales ante el presidente Enrique Peña Nieto 16 embajadores extranjeros. Entre ellos, Qiu Xiaoqi, de la República Popular China; Duncan Taylor, del Reino Unido, y Andrew Stanley, de la Unión Europea.
Mientras tanto, un número igual de nombramientos para posiciones diplomáticas duerme el sueño de los justos en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Y todo, porque el jefe nacional panista Gustavo Madero lo ha ordenado así.
