Sismo Social 19-S-17

Más de un millón de ciudadanos se han volcado a las calles para desplegar cadenas humanas que se han solidarizado con trabajo

Por Daniel Aceves Villagrán

Narrativas de vida, muerte, esperanza y desesperanza, considerable solidaridad se ha vivido en las entidades federativas y la Ciudad de México que fueron impactadas por el sismo del pasado 19 de septiembre, justo a 32 años de haberse constituido como una fecha en donde el terremoto suscitado en 1985 dejó una huella insoslayable en la vida de cientos de miles de personas que perdieron a familiares y amigos, así como el patrimonio construido en el trayecto de toda una vida.

De acuerdo con cifras extraoficiales, más de 300 personas en la Ciudad capital, Estado de México, Guerrero, Morelos, Puebla y Oaxaca perdieron la vida, no obstante es incuantificable el número de heridos y los daños materiales que hora tras hora van al alza.

En medio de este escenario, más de un millón de ciudadanos se han volcado a las calles para desplegar cadenas humanas que se han solidarizado con trabajo, alimentos, herramientas y un entusiasmo desbordado para coadyuvar en la tragedia a los damnificados, y mención especial ha sido en el tenor del rescate de personas que han localizado debajo de los escombros en donde las historias de renacimiento se han permeado en lo más profundo de los sentimientos de una comunidad mexicana que sigue momento a momento, a través de los medios de comunicación impresos y electrónicos las jornadas de consternación, pero también de esperanza que se han dado en diversas edificaciones, fundamentalmente de la Ciudad de México.

La respuesta del Gobierno de la República, de los gobiernos estatales, municipales y delegacionales incluido el correspondiente a la capital de México ha sido eficaz hasta el día de hoy. Se ha mantenido la rectoría de las acciones a través de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina-Armada de México, Policía Federal, la Gendarmería, el DIF y de manera especial la Cruz Roja Mexicana; sin demeritar un sinnúmero de instituciones locales, federales públicas y privadas que han hecho la diferencia también en el sentido de canalizar y contener la energía social desplegada por estos acontecimientos.

El debate se cierne sobre varios aspectos:

1.— Resolver que no se lucre políticamente con la tragedia.

2.— Generar un esfuerzo público-privado de reconstrucción a corto y mediano plazo.

3.­— Estimular el crecimiento económico en las ciudades y municipios afectados por los sismos del 7 y 19 de septiembre.

4.­— Instrumentar con base al clamor general mecanismos que permitan la transferencia de recursos de los partidos políticos a las tareas de reconstrucción de la infraestructura pública y de casas habitación de damnificados.

5.— Fortalecer los mecanismos de prevención y sobre todo de respuesta en materia de protección civil de los tres niveles de gobierno.

6.— Estrechar y ratificar, con base en los acontecimientos, la presencia diplomática en México a nivel internacional.

7.— Incentivar un sentimiento de unidad nacional y de solidaridad social que no solo correspondan a casos y/o situaciones de emergencia.

La historia nos señala que México y los mexicanos hemos enfrentado guerras, pandemias, desastres naturales, desacuerdos políticos, raciales, religiosos y a pesar de todo ello somos de las naciones más importantes de la humanidad, siendo el capital humano la principal divisa con la que podemos contar, una comunidad mexicana con ADN orientado al amor a la madre, a la patria, a la virgen de Guadalupe, al futbol, al limón, al aguacate, al picante, a la música; así como también contamos con genes direccionados a sacar lo mejor cuando así se requiere y a veces lo peor también.

*Analista

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