Hacia una Cumbre Iberoamericana renovada

Somos, en conjunto, la tercera economía global y en la región iberoamericana trasatlántica habita el diez por ciento de la población del mundo.

José Antonio Meade Kuribreña*

La Conferencia Iberoamericana surgió como un espacio de cooperación y diálogo en 1991, bajo el impulso de México y España. Las transformaciones del ámbito internacional de la década de 1980 y una sólida identidad compartida por las 22 naciones que la integran, llevó a establecer la Cumbre Iberoamericana como un encuentro necesario para comunicarnos mejor, ampliar nuestras coincidencias políticas, y procurar un mayor desarrollo, justo y solidario, para nuestras sociedades.

Hoy, la XXIV Cumbre Iberoamericana se transforma para renovarse. Somos, en conjunto, la tercera economía global y en la región iberoamericana trasatlántica habita el diez por ciento de la población del mundo. Nuestra dimensión y peso específico nos obliga a mantener y depurar este mecanismo de concertación como foro natural que impulse nuestro desarrollo desde la base de nuestra identidad compartida.

La presencia en Veracruz de los jefes de Estado y de Gobierno es muestra del interés de las naciones de la Conferencia por recuperar las premisas originales de la Conferencia Iberoamericana, volviendo a la innovación y a la cooperación educativa y cultural los ejes centrales de nuestro entendimiento y esfuerzo.

En Panamá, donde se celebró el año pasado la XXIII Cumbre, acordamos impulsar una nueva vitalidad a nuestras convicciones y nuestro trabajo. Hoy, como fue nuestro empeño en la primera Cumbre Iberoamericana, abrimos este espacio a refrescar nuestras mentalidades, a enriquecer nuestra visión con la experiencia que hemos acumulado en veinticuatro años, para enfrentar nuevas realidades y nuevos desafíos.

En las sesiones de trabajo y los foros que integran el programa de la Cumbre apostamos por la innovación sobre bases de libertad y diversidad, conscientes de que el crecimiento económico y el desarrollo sólo pueden provenir del crecimiento intelectual de nuestros pueblos.

La Conferencia Iberoamericana se reestructura para ser más transparente y eficiente. La cooperación, especialmente en las áreas de cultura, cohesión social y del conocimiento, será coherente con las necesidades de cada país miembro. Veracruz nos entregará resultados tangibles en cada eje señalado.

Nuestros principales retos residen en una mejor educación, mejores prácticas en la defensa al patrimonio, impulso a las industrias culturales, mayores espacios para la innovación y un mejor uso de las tecnologías digitales.

Educación, cultura e innovación, tienen un gran valor histórico en las relaciones entre nuestros países, a la vez que hoy son dimensiones sociales de la mayor vigencia y actualidad. Promover hoy una mejor educación y mayores oportunidades a nuestros jóvenes, se traducirá mañana

en sociedades con prosperidad y paz. Ésa es la Iberoamérica a la que todos aspiramos.

*Secretario de Relaciones Exteriores

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