Adiós 2013

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Martín Espinosa 31/12/2013 00:00
Adiós 2013

Esta noche —estimado lector— cuando den las 12 campanadas del reloj, dejaremos un año más e iniciaremos otro cargado de esperanzas y expectativas, con el deseo de que las cosas sean mejores de lo que fue éste que está por concluir. Tanto lo político, como lo social y lo económico, se presentan con enormes retos a superar en medio de las desavenencias surgidas a finales de año por las recientes reformas aprobadas por el Congreso. Cerramos este año con la desaparición del Pacto por México y con la “promesa” del PRD de que no regresará a la mesa de las negociaciones tras los saldos de la batalla que generó la Reforma Energética.

Si el 2013 se caracterizó por los acuerdos políticos, éste que toca a la puerta será de un impasse debido a que los partidos se prepararán para la contienda que habrán de protagonizar en el 2015 y en la que el PRI buscará ser mayoría en el Congreso para “sacar adelante”, sin ayuda de nadie, lo que falta para darle “estabilidad” al gobierno de Peña Nieto. Por tanto, no se esperan grandes acuerdos políticos y, más bien, veremos más movilizaciones de los grupos políticos que se oponen a las reformas que ya conocemos: la educativa y la energética.

Lo económico traerá al año que toca a la puerta muchos retos que deberán ser enfrentados por la sociedad bajo la tónica de la Reforma Fiscal, que si bien estuvo diseñada para aportarle más recursos al gobierno, la carga que pesará sobre los hombros de los mexicanos se sumará a la poca recuperación que seguramente experimentarán los salarios de la clase trabajadora. Y eso repercutirá en la “vida diaria” de  la mayoría de la población.

Dicen los que saben que los beneficios y bondades de la Reforma Energética los veremos en unos cuatro o cinco años. Y mientras, ¿qué hacemos? No parece haber en el horizonte ningún paliativo eficaz que ayude a la gente de menos recursos a enfrentar la dura situación que prevalecerá en el 2014. Por más programas sociales que diseñen los gobiernos, nunca serán suficientes para darle alimento, principalmente, a quienes más lo necesitan. En fin, 2014 será, en lo social, un año complejo. Ni qué decir de los derechos a la salud y a la educación.

Una vez más, las “dolorosas pero necesarias” medidas económicas que regirán el año próximo le “complicarán” la vida a muchos. Mientras, la clase política seguirá “engordando” al amparo de las prebendas y los privilegios “ganados” con sus luchas políticas. Finalmente, los gobiernos llegan hasta donde los pueblos quieren.

Seguramente, cada fuerza política se instalará en sus posturas —irreconciliables unas con otras— y así se la pasarán todo el año. Lo único que seguramente irá in crescendo es la sensación de malestar social que, aunado a la violencia que no cesa en el país, provocará más inseguridad en las comunidades, que en la última década se han caracterizado por la escalada de hechos delictivos.

Sin embargo, los buenos deseos por un México mejor no terminan. Dependerá de cada uno de los ciudadanos que, con su trabajo diario, enriquecen las instituciones para las cuales laboran. Y de la cada vez mayor participación ciudadana que busca servir de contrapeso a las decisiones de la autoridad y sus partidos, no muchas veces cercanas al deseo de la gente.

Finalmente, con el inicio de un nuevo año nos renovamos como individuos y como seres humanos. De ahí la costumbre humana de marcar el inicio y el fin de una cosa o una actividad; al fin y al cabo es el ciclo de la vida que se manifiesta en cada acción y en cada circunstancia del hombre.

Por ello, otro año más para desear a todos FELIZ 2014...

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