Everest, ¿por qué?

Ya con una semana en salas nacionales, la película Everest Everest, Estados UnidosReino UnidoIslandia, 2015 va generando un aumento en el interés del público mexicano. Aunque terminada desde febrero, Universal Pictures decidió estrenarla a escala mundial en este mes de ...

Ya con una semana en salas nacionales, la película Everest (Everest, Estados Unidos-Reino Unido-Islandia, 2015) va generando un aumento en el interés del público mexicano. Aunque terminada desde febrero, Universal Pictures decidió estrenarla a escala mundial en este mes de septiembre.

Everest está dirigida por el islandés Baltasar Kormákur quien tuviera un debut interesante en 2000 con 101 Reykjavík. Sus posteriores películas, tanto islandesas como hollywoodenses, han resultado más bien medianas. Probablemente Everest es el gran golpe de su carrera.

Los que sí son muy conocidos y con trayectorias laureadas son los autores del guión, que tiene muy buenos momentos de emoción y suspenso que hay que reconocerle, aunque queda a deber en la construcción de los personajes. William Nicholson ha colaborado en la elaboración de guiones como Inquebrantable, Los miserables, Mandela: Largo camino a la libertad, Elizabeth: La edad de oro, Gladiador, Tierra de sombras, etc. Simon Beaufoy ganó un Oscar por el guión de 127 horas, película de Danny Boyle, que cuenta la historia real de un escalador que queda atrapado en una montaña. Beaufoy también participó en la creación de Slumdog Millionaire, La pesca del salmón en Yemen, Los juegos del hambre: En llamas

Everest está basada en hechos reales sucedidos en mayo de 1996 en que proliferaron excursiones al pico más alto del mundo (8 mil 800 metros). El relato sigue en particular una expedición en la que varios perdieron la vida por una feroz tormenta inesperada. El líder es Rob Hall, un experimentado montañista neozelandés que en esos años se había posicionado en el medio como organizador de ascensos comerciales guiados al Everest. Interpretado por Jason Clarke, cuya carrera va en franco ascenso, Rob resulta el personaje mejor dibujado de la trama, ya que ni el excelente reparto alcanza a permitir identificarnos con otros personajes encerrados en el cliché: una planísima Keira  Knightley como su desolada esposa; Josh Brolin como el clásico millonario acostumbrado a pagarse sus caprichos, que tiene que estar a miles de kilómetros para darse cuenta de que tiene una familia que lo quiere; John Hawkes, que es un comprometido maestro que busca llegar a la cima para dar un ejemplo a sus alumnos; Richard Kelly, que se une a la expedición para publicar un reportaje especial en una revista; Emily Watson, el cerebro maternal de toda la expedición y que, a mí parecer, se ve desperdiciada, pero el más desaprovechado de todos es Jake Gyllenhaal, que tiene a su cargo un personaje con mucha “carnita”, experimentado escalador, carismático, buen compañero, pero que carga fantasmas que lo hacen aparentemente irresponsable e  irreverente , y de los que nunca sabemos nada.

En un momento de convivencia del grupo, el periodista pregunta a todos: “¿Por qué?”. Cada uno aporta sus motivos y admito que ninguno me convence, y aunque veo con escepticismo y respeto esta necesidad visceral de exponerlo todo para llegar al pico de una montaña, sigo con la misma pregunta: “¿por qué?”

Si acaso la más honesta respuesta es la del personaje de Brolin: “Esto es sufrir, amigo, esto es sufrir”.

Insisto, Everest tiene muy buenos momentos para emocionar sin duda, pero para  conmover, nada.

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