A pesar de la derrota, muchas gracias a la Selección

No es justo tirarse al suelo por la derrota de ayer. Veamos las cosas con mayor frialdad y objetividad.

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Leo Zuckermann 30/06/2014 01:45
A pesar de la derrota, muchas gracias a la Selección

Escribo estas líneas después de la derrota de la Selección Mexicana de Futbol frente a Holanda. Estoy triste y enojado. Es lógico: a nadie le gusta que su país pierda en una Copa del Mundo. No obstante, me siento muy satisfecho con el desempeño de un equipo bien dirigido por Miguel Herrera. Nos regresó el gusto de competir en un torneo internacional y nos regaló momentos inolvidables.

Escribo esto como un aficionado más. Quiero desahogarme en estos duros momentos después de haber tenido tan cerca el famoso quinto partido fuera de casa y haberlo perdido en el último minuto del juego. Como cruzazulino que soy, conozco este tipo de frustraciones. Pero también sé que lo importante es estar ahí, a un pelito de distancia, compitiendo por algo grande. Esto es infinitamente mejor que no ser un protagonista. No sé usted, pero yo tengo la impresión que la Selección Mexicana sí fue protagonista en este Mundial de 2014.

Junto con mi hijo, fui a Brasil a ver los tres partidos de la fase de grupos de México. No me arrepiento ni un segundo de los esfuerzos económicos y logísticos de este viaje. Primero vimos a una Selección muy superior a su similar de Camerún. Ganaron uno a cero con dos goles injustamente anulados. Luego atestiguamos algo tan increíble como emocionante: empatarle a Brasil en su casa. Los brasileños creían que iban a un día de campo. Nada más había que verle la cara a sus aficionados en el estadio al entrar (soberbios) y al salir (avergonzados). Los mexicanos, en cambio, estábamos extasiados. La actuación del arquero Guillermo Ochoa fue espectacular. Me voy a llevar a la tumba el recuerdo del día en que vi a México empatar con el Scratch du Oro —la legendaria verde-amarela de Pelé, Zico y Ronaldo— en la cancha de Fortaleza.

Nadie me va a quitar el recuerdo de los nervios de los primeros 60 minutos del partido contra Croacia. Un juego que, hasta ese momento, pudo haber ganado cualquiera de los dos. A pesar de las grandes estrellas croatas, como Modric, Rakitic y Mandžukic, México explotó y tuvo 15 minutos gloriosos donde anotó tres goles, de Márquez, Guardado y Hernández. Ahí vimos cómo el futbol es un juego de asociación donde puede pesar más el trabajo de equipo que las grandes individualidades como las que traían los croatas y que juegan en el Real Madrid, Barcelona y Bayern de Múnich.

Quisimos quedarnos a ver el México-Holanda en Brasil. No pudimos porque la infraestructura del país anfitrión no lo permitió. Con todo respeto para el expresidente Lula, que no venga a presumirnos una superioridad de desarrollo sobre México que no existe. Ayer en Fortaleza el estadio estaba medio vacío porque muchos mexicanos y holandeses no pudieron llegar a esa ciudad, la quinta más grande de Brasil, por problemas de transporte.

Regresamos a ver el partido aquí en México. Fue una experiencia dolorosa. Pero la derrota de ayer no puede cegarnos. Nuestra Selección se plantó al tú por tú con equipazos. Ganó, empató y perdió. Así es la competencia. Lo importante fue la actitud que demostró el equipo nacional. Eso es una enorme ganancia para todos aquellos de mi generación que nos tocó ver jugar a los ratones verdes que entraban a la cancha derrotados por el peso de la camiseta del equipo de enfrente.

La derrota duele. México perdió porque se desconcentró 20 minutos. Así es el deporte, como a veces así es la vida. De las derrotas lo que queda es aprender. Ya lo hemos hecho en el pasado y por eso hemos crecido. Así seguirá siendo hasta que algún día seamos mejores, como hoy somos mejores que en el pasado.

No perdamos la perspectiva frente a un partido que se perdió en el último minuto. En lo personal, felicito a Miguel Herrera por el cambio que se vio en la actitud del equipo en cuanto tomó la Selección. Recordemos que este último año estuvimos en el sótano futbolero para ascender muy rápido empatando con Brasil en su casa, ganándole a Croacia, una selección con grandes estrellas, y casi ganándole a Holanda, uno de los mejores equipos del mundo, indiscutible candidato a quedarse con la Copa.

No es justo tirarse al suelo por la derrota de ayer. Veamos las cosas con mayor frialdad y objetividad. México, como todos los países, tiene fortalezas y debilidades. Una de las cosas positivas que más me gustaron son las ganas que tenemos de competir y ganar. Tanto en lo deportivo como en lo económico. Enfrentarse al tú por tú con las potencias. Esa fue la actitud que tuvo la Selección Nacional y por eso hay que felicitarla.

                Twitter: @leozuckermann

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