Hilda

Por Salvador Franco Reyes Nunca he entendido a los directores que eligen nombres propios para bautizar a sus películas. Ni aunque se llame Luis, se apellide Buñuel y le ponga a la película Viridiana. Un nombre propio significa algo para una persona y otra cosa ...

Por Salvador Franco Reyes

Nunca he entendido a los directores que eligen nombres propios para bautizar a sus películas. Ni aunque se llame Luis, se apellide Buñuel y le ponga a la película Viridiana.

Un nombre propio significa algo para una persona y otra cosa completamente diferente para otra, a menos que se trate de una biopic con nombres como Marilyn, Hugo o Adolf. Entonces todo cambia por completo.

Pero bueno, en Hilda, la ópera prima de Andrés Clariond, el título es lo que menos importa.

Lo verdaderamente trascendental es que una película tan elegante y minimalista llega a partir de hoy a más de 100 pantallas del país.

El realizador utiliza a dos personajes diametralmente opuestos, Susana (Verónica Lánger) y su empleada doméstica, Hilda (Adriana Paz), para poner en la pantalla una reflexión sobre la soledad que camina transversalmente por muchas otras inquietudes  del realizador, como las diferencias entre las clases sociales, la educación o la agitada situación sociopolítica que vive el país.

Pero a diferencia de lo que comúnmente hacen los directores nóveles, Clariond no cae en la tentación de desviarse de su objetivo principal: retratar a una mujer de clase alta que prefiere pasar la recta final de su vida evadiendo la patética realidad que, por comodidad y conformismo, decidió vivir.

Hay muchas cosas del pasado que siguen lastimando a su protagonista y que se despiertan cuando unos jóvenes universitarios visitan su hogar para rodar un documental sobre su “participación” en la marcha que culminó en la histórica matanza de Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968.

Su rutinaria existencia que deambula dentro de una enorme mansión de muros de piedra volcánica, tiene entonces una ligera emoción que ella necesita compartir con alguien. Y se refugia en la única persona que tiene a su lado y que, además, tiene por fuerza que obedecerle: su criada.

A partir de ahí ambas comienzan una extraña relación que se escapa de las convenciones, para desembocar en los enfermizos terrenos de la codependencia, los celos, la posesión y, por supuesto, el fatídico desenlace.

Hace un año Clariond compitió con Hilda en la sección oficial del Festival de Morelia, donde Lánger se llevó el premio a la Mejor Actriz y quizás algo más importante: un contrato de distribución nacional de parte de Cinépolis, la cadena cinematográfica más grande de Iberoamérica, a quién también debemos agradecerle que hoy Hilda esté en la cartelera.

DIRIGE

  • Andrés Clariond,

ACTÚAN

  • Verónica Lánger.
  • Adriana Paz.

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