La increíble historia del niño de piedra

Por Salvador Franco Para sorpresa de muchos, incluyendo a la propia industria, Mantarraya Films la productora de prácticamente toda la filmografía de Carlos Reygadas y Amat Escalante estrenó este fin de semana su primera producción animada: La increíble historia del ...

Por  Salvador Franco

Para sorpresa de muchos, incluyendo a la propia industria, Mantarraya Films (la productora de prácticamente toda la filmografía de Carlos Reygadas y Amat Escalante) estrenó este fin de semana su primera producción animada: La increíble historia del niño de piedra. La cinta, producida por Cadereyta Films, el brazo comercial de la empresa comandada por Jaime Romandía, es un acercamiento al género que funciona más como un experimento para sus cuatro realizadores (Romandía más Pablo Aldrete, Miguel Bonilla y Miguel Ángel Uriegas), que como un producto potencialmente atractivo para una audiencia infantil acostumbrada a cintas como Home, de DreamWorks, o Big Hero 6, de Disney, por mencionar dos ejemplos recientes.

Lo que sí es atractivo es que Romandía explore un terreno tan complejo como la animación, que en México ha sobrevivido gracias a lo que podríamos llamar “héroes animados”, como Ricardo Arnaiz (La leyenda de la Nahuala), los hermanos Rivapalacio (Una película de huevos) y Fernando de Fuentes y José C. García de Letona (Don Gato y su pandilla), que con Ánima Estudios se han consolidado como la fábrica de animación más sólida de Latinoamérica.

Con esos antecedentes, sorprende que La increíble historia del niño de piedra haya sido realizada con el programa Flash de Adobe, en desuso no solamente en el cine, sino en la animación digital. Esa decisión, como cualquier otra que hubieran tomado para ejecutar el proyecto (dibujo animado, 2D, 3D o stop motion) definió la identidad de la película y, al mismo tiempo, la limitó en muchos aspectos creativos, que al final terminaron por detener muchas ideas de sus realizadores.

Además de la forma, el otro aspecto fundamental en una película es el fondo: el qué y cómo se cuenta. Es ahí donde entra Nadia González, durante años insistió a Romandía para que adaptaran a la pantalla grande un cuento sobre un niño que había quedado petrificado porque se había enojado con la vida.

Ese pequeño se había convertido en una atracción de feria, y su corazón estaba a punto de dejar de latir, a menos de que Marina y sus primos Tito, Teté y Tato, consigan darle las razones para regresar a la vida a través de una travesía por el país de los sentidos.

Sin antagonistas, sin secuencias de aventuras emocionantes, sin poner en riesgo a sus personajes y sin arcos dramáticos para sus personajes, El niño de piedra se convierte en una propuesta colorida, honesta, pero ingenua en muchos sentidos, que quizá solamente pueda ser disfrutada por un público preescolar, acostumbrado a productos como Dora la exploradora.

Dirige

  • Pablo Aldrete
  • Jaime Romandía.

Actúan

  • Animación.

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