Buenos vecinos

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La Crítica 08/07/2014 00:00
Buenos vecinos

Por Alonso Díaz de la Vega

Hay una serie de temas que le brindan una inesperada riqueza intelectual a Buenos vecinos (2014), de Nicholas Stoller. A pesar del tono ligero que prevalece en la cinta, hay destellos de una guerra más honda que el superficial vaivén de agresiones entre una fraternidad y la pareja de padres novatos que viven en la casa de al lado. La constancia en referencias cinematográficas y musicales que los jóvenes no comprenden revela un conflicto cultural entre dos generaciones, en el fondo, muy similares: una vive en la fiesta, la otra la extraña. Mac (Seth Rogen) usa ese vocablo tan millennialawesome” para describir la experiencia adulta, con una insistencia rayana en la ansiedad por negar su sensibilidad insensible y su instinto adolescente aún vivo en él. Sin embargo, desde el momento en que su esposa Kelly (Rose Byrne), su bebé y él marchan al ritmo del éxito de 1994 Here Comes the Hotstepper, Stoller exalta la ridiculez de un par de adultos con una responsabilidad enorme, la paternidad, tratando de encajar en la generación que escucha a Fergie y Flo Rida.

La mentira de la pertenencia generacional es expuesta en medio de la divertida rivalidad entre los vecinos para descubrir los roles de edad como una imposición sobre la enérgica sique de los individuos menos sobresalientes. Mac, un empleado común, está más cerca del líder de la fraternidad, Teddy (Zac Efron), que el mejor amigo de éste, Pete (Dave Franco). Como los propios personajes lo mencionan, Mac y Kelly son el futuro de los estudiantes como Teddy, juzgado “muy tonto” por un reclutador de AT&T. La juventud es un inminente fracaso, tal como lo expresan las grandes bildungsroman, desde Las penas del joven Werther hasta El retrato del artista adolescente. Teddy, la pulsión sexual incontrolablemente libre, se debe separar del más ecuánime Pete para permitirle una adultez exitosa. El eco de los charolastras de Alfonso Cuarón no se aparece por medio de la influencia, sino de la coincidencia. Stoller, a pesar de la incesante y grotesca vulgaridad de sus chistes, posee, como su colaborador Judd Apatow, una sensibilidad cómica que expresa con emoción agridulce la necesidad de la maduración en el siglo de la promesa adultescente. Para Apatow y Stoller, entre la embriaguez y la conciencia cae la resaca, y en el acostumbramiento se aparece la felicidad. Buenos vecinos no pareciera prometer este brillante razonamiento, pero lo cumple con una sencillez asombrosa. Stoller no fuerza los temas ni dedica mucho tiempo a explorarlos porque están intrínsecos en todos los aspectos del filme y se conjugan en una excelente comedia.

Dirige:

Nicholas Stoller.

Actúan:

Zac Efron.

Seth Rogen.

Rose Byrne.

@diazdelavega1

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