Paseo de la reforma
El Periodo Ordinario de Sesiones del Congreso concluye el 15 de diciembre; si acaso quedan siete sesiones, a menos que nuestros padres legisladores estén dispuestos a sacrificar sus vacaciones a cambio de un periodo extraordinario… ¿Y no poder gastarse “a gusto” los ...
El Periodo Ordinario de Sesiones del Congreso concluye el 15 de diciembre; si acaso quedan siete sesiones, a menos que nuestros padres legisladores estén dispuestos a sacrificar sus vacaciones a cambio de un periodo extraordinario… ¿Y no poder gastarse “a gusto” los 403 mil pesos que cada cual recibirá de aguinaldo? Ni pensarlo.
Ante tal panorama, diputados y senadores habrán de apretar el paso para cumplir el plazo; “sacar” —primero… la reforma político-electoral, enseguida la energética, y quizá las leyes secundarias de la nueva Ley de Telecomunicaciones —a menos que decidan patear el ‘bote’ para el año que viene, como todo parece indicar.
Primero viene lo urgente; la reforma político-electoral es condición impuesta por los panistas para apoyar al PRI en la energética… la “reforma de reformas” para el gobierno peñanietista.
La nueva ley se cocina en el Senado; los ingredientes para elaborar el guiso están sobre la mesa; el pleito es por las cantidades que deberán agregarse… ¿para evitarnos el mal sabor de un potaje indigesto?
Ideas políticamente inviables son sustituidas por ocurrencias que transitan por la negociación… y ahí la puerca tuerce el rabo.
–¿Otra vez, lo deseable cederá a lo posible?
Por ejemplo, si la creación del Instituto Nacional de Elecciones era controvertida, imagínese usted un árbitro federal y 32 estatales “pitando” el mismo partido; pisándose los callos; comunicados entre sí para pleitos y cobranzas, con funciones similares, doble burocracia, doble gasto y dudosos resultados. Suena a desacierto… y el poder de atracción que pretenden otorgarle cuando un proceso electoral local no cumpla con las condiciones de justicia y equidad, es otro.
Además. Anular elecciones de candidatos por quienes rebasen gastos de campaña corre el riesgo de convertirse en factor de incertidumbre, pleitos legales interminables, decenas de ganadores defenestrados, cargos vacantes y la multiplicación de procesos extraordinarios… y costosos.
Otro. La reelección de legisladores y alcaldes. Parece a simple vista un acto de justicia y rendición de cuentas, pero los candados planteados por los partidos políticos para mantener el monopolio de las candidaturas hacen de la propuesta una trampa … y no una solución.
Por cierto, si “pasa” la reelección, ¿no sería necesario aprobar también el referéndum revocatorio del mandato? Si el votante puede premiar, también debería tener la atribución de castigar, ¿verdad?
Los alcances y formas de la consulta popular, las candidaturas independientes, las iniciativas ciudadanas y los gobiernos de coalición son otra incógnita.
La segunda vuelta electoral no transitará… y —de aprobarse— la autonomía de la PGR entraría en vigor hasta el próximo sexenio.
El problema de fondo es el temor al nuevo sistema político que separe la jefatura de Estado de la jefatura de gobierno; que acote el presidencialismo salvaje. Mientras México no se atreva, cualquier reforma política se atará con cabos sueltos, no con un solo mecate.
PURGATORIO: Lo que cuenta no es la cantidad, sino la calidad de las reformas. La electoral promete desaciertos. Decir a priori que es un avance, es incierto; también puede ser retroceso. ¿Para qué se necesitan reformas que a la larga deberán ser reformadas? Nadie sabe, nadie supo.
Twitter: @JoseCardenas1
josecardenas.com.mx
