Hidalgo ya bailó… otro huapango

La nueva Refinería Bicentenario se fue a la basura. Cuatro años y cuatro mil 480 millones de pesos después, el gran proyecto petrolero de Felipe Calderón quedó desahuciado. En los hechos, nació como fracaso… y murió como un mal chiste. Poco valió el pleito por la ...

La nueva Refinería Bicentenario se fue a la basura.

Cuatro años y cuatro mil 480 millones de pesos después, el gran proyecto petrolero de Felipe Calderón quedó desahuciado. En los hechos, nació como fracaso… y murió como un mal chiste.

Poco valió el pleito por la sede, la puja con otros estados, y la deuda de mil 500 millones adquirida por la administración del entonces gobernador Miguel Osorio Chong para comprar las tierras donde se asentaría la cacareada instalación.

En el lugar sólo queda una burda barda y una galería de túneles. La promesa de empleos y crecimiento para la zona quedó sepultada junto con los planos del complejo petroquímico.

Los hidalguenses se quedan chiflando en el llano. Ahora no buscan quien se las hizo, sino quien se las pague. Exigen explicaciones, y sobre todo, reparación del daño económico. Tanta lana no puede quedar como ojos de papel volando… aunque un reclamo airoso del góber Francisco Olvera se vea en chino. 

Para el actual director de Pemex, Emilio Lozoya, la refinería nunca fue una buena idea… “refinar ya no es negocio, sale más barato importar combustible”, reconocía en público, un día sí y otro también… Dicho de otro modo, gastarle 11 mil millones de dólares habría sido meterle dinero bueno al malo… y además nunca hubo con qué querer… como lo advirtiera el presidente de la Comisión de Energía del Senado, David Penchyna; hace meses aseguraba que la obra estaba en riesgo si no se votaba en favor de la reforma energética, debido a falta de presupuesto para llevarla a cabo.

El cronograma original marcaba 2015 como fecha de conclusión… luego se pateó el bote hasta 2017… y ahora ese bote se botó al drenaje profundo del olvido.

Esta clarísimo. Hoy las prioridades son otras y el tren de la reforma energética no hará escala en Hidalgo. Punto.

Purgatorio: Como cuenta la vieja historia de las señoritas que desean seguirlo siendo, ¡Ay! Pues dice mi mamá que siempre no… y el galán se quedaba marchito —mojando las ganas en el café, (diría Mecano en Cruz de Navajas)— y la niña se metía al zaguán… y el baile se cancelaba, o al menos la asistencia del galán frustrado. Algo así le ocurre ahora a Hidalgo, pero en sentido contrario; otra vez se lo llevan al baile… y los pachucos trinan bien y bonito. A los “tuleños” —con el leño les han dado—; se quedan con una barda inservible, un proyecto frustrado, una mega deuda de mil quinientos millones; 700 hectáreas desmontadas y un pleito con el INAH —que de cualquier tepalcate suele sacar raja—… y sobre todo, con la ignorancia de cómo y por qué al proyecto se lo cargó el diablo. Y quizá les duela más por no ser la primera vez. Ya se los bailaron con el aeropuerto de Tizayuca y ahora les salen con tan tremenda noticia. Ánimo, no todo está perdido. En las 700 hectárea de terreno podrían hacer una Disneylandia con los atlantes disfrazados de tribilínes, o una enorme panificadora para elaborar pastes… al fin que a tales delicias no les han colgado el gravamen de la comida chatarra. Si en los tiempos de Calderón el entonces gobernador Osorio Chong echaba chispas por la demora de la obra; cómo reaccionará ahora cuando le avisen —si no le han dicho ya— de su cancelación.

Nadie sabe, nadie supo;

pero pronto se sabrá… se sabrá.

        @JoseCardenas1  

            josecardenas.com.mx

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