Era un orgullo tener a Juan Gelman en México, entre nosotros

COMPARTIR 
Humberto Musacchio 20/01/2014 00:00
Era un orgullo tener a Juan Gelman en México, entre nosotros

Cultura para Michoacán

Un éxito para Rafael Tovar y de Teresa es que el presidente Enrique Peña Nieto haya sido quien presentó el Programa Especial de Cultura y Arte 2013-2018, pues eso significa que planes y políticas que se pongan en práctica van a contar con el apoyo de más arriba. Se pretende, según el anuncio oficial, hacer de la cultura un medio “para la transformación, la cohesión y la inclusión social”; proteger el patrimonio material e inmaterial y y ofrecer una infraestructura digna para la acción cultural, lo que en buena medida, ya se tiene. Se procurará “propiciar el acceso universal a la cultura, sus bienes y servicios, estimular la capacidad creativa y el potencial económico de la cultura para el desarrollo del país, mejorar la imagen de México en el mundo y alentar el turismo”. Muy bien, pero lo más importante es que se entiende a la cultura —entre otras cosas— como un medio eficaz para atacar los amagos de disolución que se viven en varios lugares del país, especialmente en Michoacán. Y precisamente en ese estado se decidió poner todo el énfasis inicial para reconstruir el tejido social. Hay experiencias valiosas, hay promotores y creadores de enorme talento. Si hay voluntad presidencial y dinero, el anunció resulta prometedor para esa atribulada entidad federativa. Que así sea.

Se nos fue Juan Gelman

Era un orgullo tener a Juan Gelman en México, entre nosotros. Era uno de esos talentos que amplían horizontes, que abren puertas, que señalan caminos. Cuando se trata de alguien tan amado, es ineludible referirse a él en primera persona. Yo lo veía caminar por la colonia Condesa, de su casa al estudio y de su estudio a la casa. Era un montón de tristeza que parecía arrastrar su figura por las banquetas. En 1976 le habían secuestrado, torturado y “desaparecido” a su hijo Marcelo Ariel y a la esposa de éste, María Claudia, quien dio a luz en prisión. El colmo de la crueldad es la “desaparición”, la incertidumbre sobre el destino de esos seres que cayeron en manos de los perros de la dictadura argentina. Fue hasta 1990 cuando por fin un equipo forense identificó los restos de Marcelo, el hijo amado, a quien asesinaron de un tiro en la nuca y lo metieron en un tambo que llenaron con cemento antes de arrojarlo a un río. Ocho años después logó saber que a su nuera la habían trasladado a Uruguay —a ese extremo llegaba la colaboración entre las dictaduras dirigidas desde Washington— y que había dado a luz a una niña. Entonces, aquel manojo de tristezas se levantó para convertirse en fuerza, en luz, en energía pura comprometió a dos gobiernos en la búsqueda, que involucró a varias organizaciones defensoras de derechos humanos y a los hombres y mujeres de conciencia libre. Y encontró a su nieta, y Juan siguió deambulando por la Condesa, de su casa al estudio y del estudio a su casa, pero para entonces era un ser erguido, sonriente y con un brillo formidable en la mirada. La vida le volvió al cuerpo y nos siguió dando su poesía y su lucidez para analizar el mundo y empujarnos a transformarlo.

Intelectuales por la dignidad

En un escrito dirigido a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a la opinión pública, 23 mexicanos que han recibido el Premio Nacional de Ciencias y Artes demandan echar abajo las modificaciones constitucionales englobadas en la Reforma Energética. Personajes como Manuel Peimbert, Luis Villoro, Manuel Felguérez, Vicente Rojo o Fernando del Paso, consideran que se procedió sin que los diputados y senadores leyeran siquiera lo que votaban. El documento, firmado también por José Emilio Pacheco, Sergio Pitol, Federico Silva, Margit Frenk, Vicente Leñero, Margo Glantz y Jorge Alberto Manrique, informa que  han decidido “impugnar el Decreto de la reforma constitucional energética, ante un juez federal, por violaciones graves al procedimiento de reforma constitucional, cuyas bases están previstas en el artículo 135 de la propia Carta Magna. Para ello —agregan— acudimos a un amparo de doble instancia, con el objeto de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ejerza la facultad de atracción que le concede el artículo 40 de la Ley de Amparo, por tratarse de un caso en el que subyace una cuestión de constitucionalidad, a fin de que se pronuncie, con plena jurisdicción, en torno a la substancia de nuestro recurso de amparo”. Igualmente, signan el texto Graciela Iturbide, Felipe Cazals, Hugo Hiriart, Soledad Loaeza, Lorenzo Meyer, José Agustín, Jorge Fons, Óscar Chávez, Hugo Gutiérrez Vega, Paul Leduc y Javier Álvarez.

Sobre la moda y la mujer

“La moda favorece todas las tendencias disolventes de la mujer moderna; las ciñe con pantalones o las desnuda parcial y pornográficamente, velando y dejando ver alternativamente sitios escondidos o, lo que es peor, simulando que se ven merced a ciertas telas, ciertos fondos, ciertas combinaciones. La ropa íntima se ha reducido a cero. ¿Llevarán las modas y los histriones que las dictan a la mujer moderna al nudismo o al ‘garzonismo’? Nadie puede saberlo”. Lo anterior lo escribió muy convencida doña Ana de Gómez Mayorga en su libro Páginas de mujer, obra que, contra lo que pudiera pensarse, no es de 1720, sino de 1941, cuando ya el feminismo había ganado algunos espacios.

Breviario…

Murió el colega Renward García Medrano, con quien compartimos páginas en un par de periódicos y algunas revistas. Era un hombre correcto y de trato amable. Lo recordaremos. @@@ Nadia Haro Oliva es otro de los personajes que se fueron la semana pasada. Actriz de comedietas, con su marido, el mayor Antonio Haro Oliva, supo crear un público que la hizo su consentida y la siguió en su larga trayectoria @@@ Es muy estimulante que una exposición como la del Museo Dolores Olmedo atraiga a gente dispuesta incluso a pernoctar con tal de ver las obras impresionistas de la colección de l’Orangerie. Sólo recordamos una demanda semejante cuando se exhibió en Bellas Artes la colección de Armand Hammer.

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red