Mínimo
La desesperación carcome. El dolor, el horror y el terror inundan. Anegan. El dolor y el horror por los muertos; el terror por los asesinos. Víctimas y victimarios, mexicanos todos; productos del mismo sistema político. Como nosotros. Los superlativos de los más ...
La desesperación carcome.
El dolor, el horror y el terror inundan.
Anegan.
El dolor y el horror por los muertos; el terror por los asesinos.
Víctimas y victimarios, mexicanos todos; productos del mismo sistema político.
Como nosotros.
Los superlativos de los más extremosos adjetivos no sirven para describir ni el dolor ni el horror ni el terror.
La indignación absoluta.
Nada puede ni debe satisfacer.
Ni siquiera el necesario, exigido y justo castigo para los asesinos.
Quizás la única respuesta sea aquella que quedó pendiente hace 46 años, un mes y seis días.
El 3 de octubre de 1968 Abel Quezada publicó en Excélsior aquel reclamo, protesta, cartón totalmente negro.
El color de la muerte.
¿Por qué? fue su título.
Hoy la pregunta es ¿Por qué?
Su respuesta, creo, es lo mínimo para intentar recomenzar.
Como país.
...como seres humanos.
