Libertad de expresión: manto protector

Una democracia que vive amenazada por restricciones a la libertad de expresión es una democracia en riesgo. Cuando se vulnera el derecho de pronunciarse libremente, se extinguen las prerrogativas a informarse, a conocer y a participar críticamente frente a los problemas ...

Francisco Guerrero Aguirre

Francisco Guerrero Aguirre

Punto de equilibrio

Una democracia que vive amenazada por restricciones a la libertad de expresión es una democracia en riesgo. Cuando se vulnera el derecho de pronunciarse libremente, se extinguen las prerrogativas a informarse, a conocer y a participar críticamente frente a los problemas que vivimos.

El pasado 2 de septiembre, la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, jefa de la Misión de Visitantes Extranjeros de la OEA, con motivo de la pasada elección federal, presentó un informe señalando que los expertos del organismo habían recibido reclamos sobre el modelo de comunicación política y sugirió la realización de un debate nacional sobre el tema.

Algunas voces tomaron con seriedad la recomendación de la misión. Destaca el discurso del presidente del Senado, Roberto Gil Zuarth, quien reconoció en el aniversario de la Constitución Mexicana que: “En el caso del modelo de comunicación política quisimos corregir excesos, pero cometimos otro en perjuicio de la libertad. Este modelo inhibe el flujo de las ideas y la participación activa de los ciudadanos, inhabilita la deliberación democrática y cancela la libertad de expresión. Protege a los partidos políticos de la crítica y sanciona a quienes informan o nos juzgan. Es el régimen del silencio, de la tutela paternalista, de la censura al debate”.

Paradójicamente, el 14 de febrero, el INE inició un procedimiento especial sancionador en contra de los periodistas Joaquín López-Dóriga, Javier Alatorre, Carolina Rocha y Jorge Zarza, por la difusión de mensajes emitidos previo y posterior a la transmisión de los promocionales de los partidos y las autoridades electorales, en la visita del Papa.

La Comisión de quejas del instituto discutió la pertinencia de medidas cautelares. La mayoría resolvió negarlas reivindicando el derecho de los comunicadores a expresar su punto de vista. El proceso sigue abierto y el asunto será resuelto por la sala especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. La decisión que tomen los magistrados será crucial para determinar el futuro de la libertad de expresión en la democracia. En casos previos, la sala ha optado por construir sentencias que han generado un “manto protector” al ejercicio del periodismo, actitud que evidencia su compromiso democrático ante las frecuentes tentaciones silenciadoras que se presentan desde distintas esferas del poder.

BALANCE: Como lo ha señalado el magistrado Felipe de la Mata: “La libertad de expresión es una institución que debe erigirse como un valor esencial del estado democrático en el contexto complejo del pluralismo político. Es a través de la libre circulación de ideas que se puede contribuir a la formación de la opinión pública sobre temas políticos y a la consolidación de un electorado debidamente informado”.

Hago votos para que en el caso de los periodistas sujetos a este proceso se privilegien los principios y resoluciones, tanto de la SCJN como de la CIDH, que buscan que la función periodística se ejerza a través de interpretaciones progresistas que potencien las garantías individuales. Como ha dicho, el consejero Benito Nacif: “Resulta preocupante el efecto silenciador que la sola presentación de quejas puede tener y que los comunicadores eludan temas de interés público por el miedo a meterse en problemas con los partidos o la autoridad electoral”. Confiemos en que la sala especializada siga sentando precedentes que protejan la libertad de expresión y fortalezcan el periodismo. Que se mantenga un “manto protector”.

*Secretario para el Fortalecimiento de la Democracia de la OEA. Los puntos de vista son a título personal. No representan la posición de la OEA.

Temas: