La sonrisa de Navarrete

A las cuatro de la tarde sonó el celular del reportero. Era Carlos Navarrete. Acababa de redactar lo que será su primer discurso como presidente nacional del PRD. Lo pronunciará hoy alrededor de las tres de la tarde. Si no ocurre nada extraordinario, habrá sucedido en ...

A las cuatro de la tarde sonó el celular del reportero. Era Carlos Navarrete. Acababa de redactar lo que será su primer discurso como presidente nacional del PRD. Lo pronunciará hoy alrededor de las tres de la tarde. Si no ocurre nada extraordinario, habrá sucedido en el cargo a Jesús Zambrano.

A Carlos se le escucha contento, tranquilo, seguro de que todo va sobre ruedas. Sabe que cuenta con el apoyo de más de 60% de los consejeros nacionales del partido. Va con Héctor Bautista, de ADN, como secretario general.

Le preguntamos si ya había hablado con Cuauhtémoc Cárdenas. El ingeniero quería regresar a la presidencia del partido. “Ya”, nos dijo. ¿Ebrard? ¿Bejarano? “Todo bien”, aseguró.

Llega al cargo en forma tersa, sin los jaloneos y las descalificaciones a las que el PRD nos tiene acostumbrados.

Le pedimos que nos adelantara algún punto sustancial de lo que será su discurso este sábado. Sintetizó dos ideas. La primera refleja el apoyo de la nueva dirigencia a las reformas estructurales que respaldó el PRD en el Congreso durante la presidencia de Jesús Zambrano.

“No apostemos al fracaso de las reformas que aprobamos; exijamos que se apliquen y que den resultados. Que los conservadores —léase Obrador y sus aliados— sigan defendiendo su idea de que todo siga igual.”

La segunda lleva un mensaje al régimen de Peña Nieto. “Este gobierno lleva ya casi dos años. No hay resultados. No podemos aceptar que nos digan que nada puede cambiar en el presente, pero que todo se resolverá en el futuro”, dijo.

  • Paola Barquet y este reportero tenemos a Luis Miguel Barbosa como invitado en el programa Arsenal que se transmite hoy a las 18:30 horas por Excélsior Televisión. Fue una entrevista muy intensa con el presidente de la Mesa Directiva del Senado, al grado que acusó a este reportero de querer “encauzar” sus respuestas.

No le gustó que le hayamos cuestionado la decisión de la Mesa Directiva de rechazar al controvertido panista Javier Corral como orador en el seminario sobre federalismo al que estaba convocado Enrique Peña. Tampoco que hayamos dicho que la anunciada ausencia del PAN en ese evento, derivada del rechazo a Javier, haya sido la causa de que el Presidente cancelara su participación.

Tampoco admitió que la postura crítica del senador por Chihuahua frente al gobierno haya sido el motivo por el cual no se le cedió la palabra.

“Yo no me meto a considerar si un senador va a hablar con elogios o sin elogios. He mostrado en la presidencia de la Mesa que puedo aguantar la crítica en bien de este país. No verán a un presidente que se va a bajar a gritar. Cuando se debatió este asunto en tribuna aguanté críticas para mantener el equilibrio.”

Barbosa jura que no fue una recomendación del Senado la que indujo la ausencia de Peña Nieto. “Fue una decisión del Presidente”, aseveró.

Dijo tener información de que la causa real de la ausencia fue que la marcha de los estudiantes del Politécnico, del Ángel a la Secretaría de Gobernación, coincidía con la inauguración del seminario. “No se quería generar una condición de inseguridad,” explicó.

Pero la marcha pasó por el Senado a las tres de la tarde. Dos horas después de haber culminado el acto. Al Presidente le daba perfectamente tiempo de retirarse sin ver a los chavos. “Ni voy a hablar de eso, ni voy a justificar por qué no vino Peña”, cortó el senador del PRD.

Remató: “Si decidió no venir es cálculo político del equipo que lo rodea”.

El jaloneo estuvo duro. Lo invitamos a verlo.

  • El movimiento del Poli se encamina hacia el final. Victoria para los estudiantes. El gobierno federal cedió en casi todo el pliego petitorio que le entregaron. La euforia es grande. Los aplausos se multiplican. La popularidad de Osorio Chong anda por los cielos. El estilo de negociar —en un templete y de cara a la masa estudiantil— fue todo un éxito.

Hay que alegrarse por los chavos del Poli que dieron una lección de civismo a otros movimientos. No rompieron una ventana, tampoco aventaron cohetones ni agredieron a nadie. Usaron su derecho a manifestarse pacíficamente y tuvieron su recompensa.

Habrá un costo para el gobierno federal. Entregar la cabeza de Yoloxóchitl a los inconformes va a generar un efecto dominó. Se van a multiplicar las peticiones de ceses. Ya lo verá.

Los que siguen, que no tardan, pedirán diálogo directo con el secretario de Gobernación. ¿Por qué ellos sí y nosotros no? Preguntarán.

Pero no vamos a andar de aguafiestas. Mejor regresamos con Navarrete y el calificativo que le dio a la respuesta del gobierno federal a los estudiantes del Poli: “Extraordinaria”.

Dijo más: “El gobierno actuó bien. Supo atacar un conflicto que escalaba. El mapa de riesgos es grande. Vivimos momentos delicados: Ayotzinapa, Tlatlaya, la efeméride del 2 de Octubre. Imagínate una huelga ahorita en todos los planteles del Politécnico”.

  • Moraleja de la semana (cortesía de Voltaire): “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.

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