Impuestos progresivos

La evasión del ISR personal y del IVA corporativo le costó a nuestra región la friolera de 320 mil millones de dólares por concepto de pérdidas de ingresos en 2013

En los pasados meses de marzo y abril se publicaron dos documentos muy importantes. Uno de ellos se refiere a las élites económicas y el otro a la situación de la recaudación tributaria en América Latina. El primero de ellos fue elaborado por Ricardo Fuentes Nieva de la ONG Oxfam, y el segundo es de una autoría conjunta de la Cepal y Oxfam.

El documento de Fuentes Nieva menciona que Oxfam predijo que en este año el 1% de la población mundial tendría más riqueza que el 99% restante y ahora el banco Credit Suisse ha publicado que por vez primera el 1% más rico de la población mundial posee la mitad de la riqueza mundial, o sea, más dinero líquido o invertido que el 99% restante, confirmando la predicción de Oxfam.

En el Foro Económico Mundial de enero de 2013, Oxfam presentó el reporte “Gobernar para las élites”, el cual señaló que las 85 personas más ricas del mundo tenían tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial e indicó que nuestro país, siendo uno de los 14 países más ricos del mundo tenía 53 millones de pobres. En el ránking mundial de la desigualdad México ocupaba el lugar 87 de 113 países considerados; el 76 por ciento de éstos tenía menor desigualdad, en comparación con nosotros.

Fuentes Nieva reconoce que entre mediados de los 90 y 2010 hubo una disminución significativa de la desigualdad del ingreso en México, pero para 2012 la magnitud de la desigualdad era mayor que a principios de los 80.

En el año 2002, la riqueza de los cuatro hombres más ricos del país, los señores Slim, Larrea, Bailléres y Salinas Pliego, representaba el dos por ciento del PIB y en el lapso 2011-2014 ya alcanzaba el nueve por ciento.

Asimismo, el estudio menciona que es necesaria la creación de un auténtico Estado social, fortaleciendo el nivel de compra del salario mínimo y una política fiscal progresiva.

En el documento de la Cepal se demuestra el bajo nivel de la recaudación tributaria en América Latina, de 20 por ciento en promedio, en comparación con la OCDE que es de 34 por ciento.

Argumentan que cuando no se suben los impuestos de manera progresiva, sino proporcionalmente por medio de los impuestos indirectos, las personas ubicadas en el nivel inferior de la distribución de ingresos experimentan un

aumento tributario que puede resultar muy doloroso e incluso puede perjudicar su nivel de vida. El aumento del IVA hace que se incremente todavía más la pobreza de las clases más pobres, según el estudio del economista Vito Tanzi en 2014.

Agrega la Cepal que durante la última década en muchos países el régimen tributario ha sido de tipo regresivo, ya que el peso de los impuestos indirectos (que son altamente regresivos) no se compensa con la progresividad de los impuestos directos, que no generan suficientes ingresos fiscales como para tener un impacto importante en la redistribución.

La Cepal considera que la evasión fiscal constituye el mayor desafío para el fortalecimiento del Impuesto Sobre la Renta (ISR) de las personas físicas y de las empresas. Según su información, los países de América Latina pierden más de 50 por ciento de sus ingresos por el ISR de las personas físicas, llevándose la palma Guatemala, con casi 70 por ciento, mientras que en nuestro país se calcula que es de 46 por ciento.

La evasión del ISR personal y del IVA corporativo le costó a nuestra región la friolera de 320 mil millones de dólares (6.3 por ciento del PIB) por concepto de pérdidas de ingresos en 2013, lo cual es significativamente mayor que el total del gasto público de inversión en la región.

Los datos anteriores hacen necesario que haya un cambio en las declaraciones de que no habrá nuevos impuestos ni incremento a los actuales, al igual que en otros temas, como los compromisos de gobierno que los están modificando.

Quizás es el momento de que se impulse una simple reforma fiscal con el único objetivo de que los que más ganan contribuyan a obtener mayores ingresos que vayan no sólo a resolver el problema de la desigualdad, sino también de la pobreza.

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