Exposición cuestionada

Si la comida se repartiera equitativamente alcanzaría para alimentar a todos los seres del planeta.

Del 1 de mayo al 31 de octubre se está celebrando en la ciudad de Milán, Italia, la Exposición Universal 2015, con el tema “Alimentar al planeta, energía para la vida”. La temática, según la propaganda, versa sobre los aspectos medio ambientales, históricos, culturales, antropológicos, médicos, tecnológicos y económicos. Nuestro país cuenta con un pabellón que representa, según sus diseñadores, una mazorca y el tema se centra en el maíz.

En dicha exposición participan un total de 140 países, distribuidos en 1.1 millones de metros cuadrados, y los organizadores calculan que la visitarán más de 20 millones de personas. A la fecha ya lo han hecho más de diez millones. Todo su desarrollo previo se vio envuelto en denuncias de corrupción, que dieron como resultado el encarcelamiento de varios gestores y lo mismo pasó con la construcción de varios pabellones, como fue el español. Para mostrar la desproporción de lo que se está viviendo en la Expo Milano podemos mencionar que el pabellón más caro es el de los Emiratos Árabes, que tuvo un costo de 72 millones de euros. La agricultura en dicho país representa tan sólo 0.8% del PIB e importa cerca de 70% de los alimentos que consumen sus ciudadanos.

Una de las mayores críticas que se hace a esta exposición se refiere a que sus grandes beneficiarios son las compañías transnacionales, mismas que con su protagonismo están tratando de lavarse la cara, siendo las directamente responsables del acaparamiento de la producción y distribución de alimentos en casi todo el mundo, con lo que sus ganancias son extraordinarias.

Posiblemente es en este tema donde encontramos la peor desigualdad a nivel global, ya que si la comida se repartiera equitativamente alcanzaría para alimentar a todos los seres del planeta, pues la producción de alimentos ha crecido en los últimos 50 años. Sin embargo, nos encontramos con que 830 millones de personas sufren de desnutrición crónica, según la FAO. Y, lo que es peor, se calcula que una tercera parte de la comida que se produce en el orbe acaba en la basura, a pesar de los esfuerzos que en muchos países se hacen, a través de los bancos de comida, para darla de manera gratuita a quienes la necesitan.

Nos encontramos ante una demostración clara de lo desigual que es el sistema económico vigente, donde en la mayoría de los países se ha distorsionado toda la cadena alimentaria. Actualmente, millones de personas abandonan el campo para trasladarse a las ciudades porque no tienen recursos suficientes para sobrevivir; en muchas partes únicamente se quedan los viejos y, por el contrario, tenemos que países y empresas multinacionales se hacen de miles de hectáreas, ya sea a través de la compra o la renta, para sembrar o dedicarlas a la ganadería, porque son negocios muy rentables tomando en cuenta el crecimiento de la población pero, sobre todo, el crecimiento de la llamada clase media, que tendrá mejores ingresos y, por lo tanto, podrá pagar los alimentos.

Además, es impresionante la concentración en muy pocas empresas que, según los medios y los expertos, es una de las ramas que mayores ganancias obtiene. Se supone que la inversión en investigación y desarrollo agrícola ofrece tasas de retorno que van de 30 a 75 por ciento. Ni los bancos o las farmacéuticas las obtienen.

Muchos Estados nacionales abandonaron la seguridad alimentaria en aras de la supuesta eficiencia y modernidad y hoy los tiene a los pies de las grandes empresas multinacionales. En la actualidad, quien determina qué y cuánto producir no son los departamentos de agricultura sino las empresas, en función de la rentabilidad y no del interés nacional.

El mejor ejemplo de lo que ocurre en el tema del hambre y los alimentos lo menciona Martín Caparrós, indicando que en la bolsa de Chicago, donde se negocian las materias primas alimentarias, su valor es entre 15 y 20 veces mayor que en el mercado agrícola mundial, es decir, simple y llanamente: pura especulación con el hambre de las personas.

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