¿Cómo, quién la trajo..?
Lo ocurrido con Lucero Guadalupe Sánchez López representa una pérdida de confianza para la militancia panista.

Enrique Aranda
De naturaleza política
Muy a pesar de su dirigencia que, fiel a su costumbre de “ignorar todo aquello que ponga en entredicho o amenace la (buena) imagen” personal y/o institucional pretendió, en un primer momento, minimizar el asunto, la Comisión Permanente de Acción Nacional deberá, este lunes, abordar el caso de la sinaloense Lucero Guadalupe Sánchez López que, junto con la nominación del impresentable Jorge Luis Preciado al gobierno de Colima, son los hechos que más negativos han sumado al partido en las últimas semanas.
En concreto, y de acuerdo con versiones recogidas en círculos afines al cuestionado Ricardo Anaya Cortés, la pretensión de la más alta instancia de dirección del otrora “partido de la gente bien…” no sería otra que ordenar a la recién creada Comisión Anticorrupción a cargo de Luis Felipe Bravo Mena y a alguna otra, esclarecer cómo y con el apoyo de quién(es) es que la ahora famosa legisladora vinculada con Joaquín El Chapo Guzmán Loera consiguió, en su momento, el apoyo del panismo para alcanzar la curul que aún ayer ocupaba… algo que, aunque usted no lo crea, nadie
hoy al más alto nivel del segundo partido político nacional parece saber o, menos aún, poder explicar de manera suficiente.
Hablamos, para dejarlo claro, de que ante el inmenso daño en materia de pérdida de imagen y, además, de credibilidad
social, así como de confianza entre su propia militancia que, se ha podido evidenciar, está provocando la exhibición de la diputada Lucero Guadalupe Sánchez
López como una activista al servicio (presuntamente) del más importante capo del crimen organizado, o del cártel encabezado por él, la dirigencia del blanquiazul acabó, finalmente, aceptando incluir el asunto en la agenda a desahogar este lunes
por su máxima instancia de consulta y/o decisión.
Ello, obvio, sin dejar de reconocer o pretender no escuchar versiones que de manera consistente se repiten en el interior del búnker azul de Coyoacán y según las cuales la respuesta no está muy lejos dado que, al menos, en la fecha en que la sinaloense fue postulada al cargo y recibió el apoyo del partido para formar parte de la bancada panista en la actual legislatura sinaloense, “sólo una persona tomaba aquí las decisiones en materia electoral”.
Difícil, púes, sin duda, la sesión que éste lunes habrán de realizar los cuadros directivos del blanquiazul que, por otra parte, deberán enfrentar el reto que implica validar
al senador Francisco Javier García Cabeza de Vaca
como su candidato al gobierno de Tamaulipas y, eventualmente, al también senador José Rosas Aispuro, expriista
éste, y tan cuestionado como el anterior, al gobierno de Durango.
Y todo, obvio, además de pasar revista a lo ocurrido en torno a la desastrosa experiencia que para el panismo resultó la nueva postulación, avalada por todos y cada uno de ellos, vale decir, de Preciado Rodríguez como su candidato al gobierno de Colima en las elecciones del pasado domingo en que se sabe fue arrollado, más que por el priismo por sus propias torpezas e incongruencias…
ASTERISCOS
* No sin sobresaltos, es cierto, pero el priismo de Durango continúa avanzando hacia la creación de un frente que, en unidad, le permita enfrentar con éxito la elección de junio. El viernes, las candidatas a alcalde en Gómez Palacio y Lerdo, Leticia Herrera y María Luisa González Achem, más el aspirante a la capital, Manuel Herrera Ruiz, presentaron su registro en compañía del candidato único a gobernador, Esteban Villegas.
* Luego de que en protesta por la intención de la dirigencia nacional blanquiazul de imponer a la morenovallista María Teresa Jiménez como aspirante a la alcaldía capitalina, se negara a registrar su candidatura al gobierno de Aguascalientes el pasado jueves, como estaba previsto, el senador Martín Orozco Sandoval acabó haciéndolo ayer… sin saber aún si su acto de resistencia sirvió o no de algo. Ya se verá.
Veámonos aquí mañana, con otro asunto De naturaleza política.