Del folclor al agandalle

La Policía Federal propinó un duro golpe al crimen organizado, al capturar a Omar Treviño Morales, alias el Z-42.

Nuestro país no sólo se caracteriza por sus grandes contrastes.

Lo es también por sus punzantes contradicciones, que no sólo dejan ver nuestra adolescencia democrática, sino también nuestra infinita tolerancia a los excesos de la clase política, que pasa del folclor, al franco agandalle.

APERITIVO: EL “AGANDALLE FOLCLÓRICO” DE LAYÍN

O ya no entiendo lo que está pasando o ya pasó lo que estaba yo entendiendo, como decía nuestro recordado Carlos Monsiváis.

No sorprende que en nuestro país existan personajuchos como Hilario Ramírez Villanueva alias Layín, que hoy tristemente funge como alcalde de San Blas.

No me causa sorpresa, porque es el prototipo de la peor ralea del entumecido sistema político mexicano. El clásico engendro sacado de la Ley de Herodes. Al fin y al cabo, las películas del afamado director Luis Estrada son una sátira de los que ocurre en nuestro circo político.

El tal Layín escuda en un falso folclor, un inaceptable gandallismo que roza el presunto delito, así como el cinismo infinito.

Primero dice que “robé, pero robé poquito” y la explicación a esa terrible confesión de parte, es tan descarada, como lógica: había poquito. “Una rasuradita, nomás, porque (la alcaldía) está bien pobre”. Entonces, si hubiese habido mucho, pues hubiese robado mucho.

Tiempo después de tan penoso trastupije, organiza una fiesta faraónica para celebrar su cumpleaños, donde va a tocar El Recodo, una de las bandas más caras del mercado, 50 reses, 50 mil cartones de cerveza (algunos testimonios señalan una delirante suma de más de un millón de cervezas) que los versados en los números calculan el gasto en cerca de 15 millones de pesos.

Ya instalado en el exceso, todavía se le ocurrió la tropelía de subirle el vestido a una jovencita, para enseñar la ropa interior de ésta ¡En dos ocasiones!

Una absoluta falta de respeto inaceptable para nadie, y menos aun de una autoridad. Su argumento fue que la situación se dio “al calor del alcohol y la fiesta” y que, al fin, él es así, “vacilador”.

Si es tan vacilador ¿por qué no se bajó él mismo los pantalones y mostró sus calzoncillos al calor “del alcohol y la fiesta”? ¿Le hubiera parecido una “vacilada”?

Un impresentable payaso de los que abundan en nuestra desmadejada carpa de la política mexicana.

Lo que sí causa una enorme sorpresa es que no haya pasado nada.

Que las autoridades no hubiesen investigado y actuado en consecuencia, tras la confesión de su parte.

Ni siquiera se molestaron en saber el tamaño de “la rasuradita”.

En cualquier democracia hubiese, al menos, acabado con su carrera política y quizá hasta con su libertad.

Más sorpresa todavía que, después de los abusos monumentales del impresentable Layín, lo hayan vuelto a votar, lo que quizá se pueda explicar con un populismo rampante y grosero.

Y encima, sale con una fiesta de magnate y le falta el respeto a una muchachita. ¿Dónde están las autoridades? ¿Hay ley o al menos gobierno en Nayarit?

Parecería de pronto una cosa de risa, folclórica o quizá anecdótica, pero no lo es. Es de mucha relevancia poner ya límites a esta abusadora clase política.

Una cosa es el folclore, y otra muy distinta el gandallismo, el abuso, el atropello y el delito.

PIATTO FORTE: LOS ZETAS: MÁS GANDALLAS QUE FOLCLÓRICOS

Esta semana la Policía Federal propinó un duro golpe al crimen organizado, al capturar a Omar Treviño Morales, alias el Z-42, líder de Los Zetas, esta cruel organización criminal que inauguró la barbarie en el quehacer delincuencial en este país. La misma DEA calificó a esta banda como “lo peor del crimen organizado global”.

Lo interesante de esto es que ni en el caso de Los Zetas ni en el caso de Los Caballeros Templarios, tras la captura de La Tuta, existen liderazgos visibles o con solidez para tomar el control de las organizaciones.

Esto augura, quizá, un periodo de violencia intestina que las diferentes facciones podrían desatar para cubrir ese vacío de poder.

A pesar de que Los Templarios se encuentren prácticamente desmantelados o bien la organización de Los Zetas sea celular, nadie descarta esta ebullición al interior de los núcleos de estas organizaciones, principalmente Los Zetas que, más bien es cierto, recibió un golpe innegable a su estructura de liderazgo, todavía continúa operativo en amplias zonas del país.

Más gandallas, que Folclóricos.

DOLCE : CAFÉ Y BUÑUELOS

Más folclórico, imposible.

                Twitter:@CiroDi

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