El foro de educación normal
En contraste con el Foro de Educación Básica, donde hubo voces críticas, en el Foro de Educación Normal predominaron las propuestas para mantener lo existente. Si quisiera pensar mal, hasta diría que muchos ponentes actuaban bajo consigna. Los foros no sirvieron para ...
En contraste con el Foro de Educación Básica, donde hubo voces críticas, en el Foro de Educación Normal predominaron las propuestas para mantener lo existente. Si quisiera pensar mal, hasta diría que muchos ponentes actuaban bajo consigna. Los foros no sirvieron para ventilar los problemas esenciales de las escuelas normales, aunque sí su déficit en infraestructura y financiamiento.
En la convocatoria para esos foros resalta la idea de reforma. Por una parte, un diagnóstico que puso el acento en el meollo académico: “Los programas de mejora instrumentados en los últimos 28 años no han logrado impactar en el cambio de las prácticas docentes en las instituciones formadoras de docentes, reconociendo que se han apoyado aspectos de infraestructura física y tecnológica, sin contar con programas efectivos de mejora del profesorado y de prácticas educativas en las aulas que eleven sustancialmente la calidad en la formación docente”.
Ese lenguaje alejado de la corrección política demandaba un cambio de fondo, la Subsecretaría de Educación Superior recalcó: “El propósito fundamental de la transformación de la educación normal es el fortalecimiento de la formación profesional docente centrada en el aprendizaje de los estudiantes, que asegure la calidad en la educación que impartan las instituciones y la competencia académica de sus egresados”.
Para relatar y afinar las propuestas, la SEP invitó a cinco especialistas que han demostrado su independencia de criterio para formar el Comité Técnico Asesor (CTA): Alberto Arnaut Salgado, Concepción Barrón Tirado, Rosa María Hernández Torres, Liliana Lira López y Catalina Olga Maya Alfaro. Con ello, la SEP daba pasos para legitimar un dispositivo que algunos acusaban de manipulador.
Los temas de la convocatoria insinuaban más todavía la noción de cambio: 1) el nuevo modelo de formación docente. 2) Las instituciones en la transformación del sistema de formación de maestros para la educación básica. 3) Vínculo entre la formación profesional docente y la atención a las necesidades del sistema educativo. 4) Planeación, seguimiento y evaluación en la educación normal. 5) Modernización de la formación docente.
De febrero a junio se realizaron seis foros regionales en Hermosillo, Saltillo, Guanajuato, Toluca, Boca del Río y Campeche; y el nacional en La Paz. Nueve mil 716 ponentes participaron en estos foros con seis mil 579 propuestas; fueron los más poblados.
Los integrantes del CTA destacaron la diversidad de las escuelas normales: “instituciones públicas y particulares; federales, estatales y mixtas; normalistas y no normalistas; beneméritas y centenarias; Normales rurales; centros de actualización de maestros; centros regionales de enseñanza Normal; Normales experimentales; Universidad Pedagógica Nacional y… cinco Centros Regionales de Formación Docente e Investigación”. También resaltaron los desafíos que enfrentan esas escuelas.
Dieron cuenta de las propuestas más recurrentes, como: “La necesidad de consolidar las plantas académicas”. Y de la defensa que muchos ponentes hacían de sus escuelas, no proponían reformas, sino de afianzamiento: “La consolidación de las escuelas normales como instituciones de educación superior, a partir del respeto a su especificidad como instituciones formadoras de docentes”.
Reseñan cómo, en lugar de la discusión del tránsito hacia un nuevo modelo de educación normal, se redundó en mudanzas curriculares: “Un currículo donde se proporcione una formación científica, filosófica, pedagógica y didáctica, con un diseño abierto, integral y flexible, que incorpore modalidades presenciales y a distancia”.
Los integrantes del CTA remataron su informe con recomendaciones que articularon en tres ejes (recuperación histórica, reivindicación de la imagen del maestro y más autonomía para las escuelas normales) y cinco principios (flexible, integral, centrado en el aprendizaje, innovador y con atención a la diversidad cultural).
Dadas las condiciones políticas y el pasmo del gobierno ante las protestas por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, no se pueden esperar reformas en las escuelas normales, menos aún en las rurales. Allí la reforma de Peña Nieto pasará desapercibida. Es el talón de Aquiles ¡La inmovilidad ganó la partida!
*Académico de la Universidad Autónoma Metropolitana
