País CNTEnciado

Todos lo vimos: los maestros de la CNTE cerraron vías de comunicación, agredieron a policías, vandalizaron la ciudad. En otras palabras, los docentes cometieron varios delitos. Sin embargo, nadie hizo nada por conducirlos ante la ley. De la misma forma, todos estos ...

Todos lo vimos: los maestros de la CNTE cerraron vías de comunicación, agredieron a policías, vandalizaron la ciudad. En otras palabras, los docentes cometieron varios delitos. Sin embargo, nadie hizo nada por conducirlos ante la ley. De la misma forma, todos estos profesores faltaron a sus escuelas por más de tres días seguidos, cuestión que, según las leyes recientemente aprobadas, significa que tendrían que haber sido despedidos de sus empleos. No obstante, ninguno de ellos ha sido destituido.

Es triste, frustrante: el que los miembros de la CNTE hayan hecho y deshecho sin sufrir consecuencia legal alguna ratifica que México es un país en el que las leyes no pasan de ser palabras impresas: más allá de lo que digan o prometan las autoridades, la impunidad es nuestra única norma válida. ¿Cómo olvidar, por ejemplo, cuando Emilio Chuayffet dijo, con bombo y platillo, que los maestros faltistas tenían que ser separados de sus cargos? ¿Cómo no recordar las muchas veces que el señor Osorio Chong ha resaltado que “nadie estará por encima de la ley”? ¿Cómo no tener presente que Miguel Ángel Mancera enfatizó que “quienes ataquen a la ciudad, encontrarán la ley”?

Sí, cómo no acordarnos de todas esas palabras cuando, en las narices de la policía, de las miles de cámaras de seguridad que hay en la ciudad, de la ciudadanía misma y de los medios de comunicación, los maestros se dedicaron a cometer todo tipo de crímenes y ninguno de ellos está en la cárcel. Si no se les pudo detener in fraganti, ¿no se podía haber investigado quién fue, por ejemplo, el profesor que provocó que un policía estuviera en coma? ¿Los fiscales del DF y de la PGR no podían haber fincado cargos, con base en las diversas grabaciones de los hechos, a los maestros que se comportaron como criminales?

Es inadmisible que, por un lado, nuestros gobiernos gasten y gasten en seguridad y que, al mismo tiempo, o no haya capacidad para aplicar la ley o no exista voluntad para hacerlo o, peor aún, no se cuente ni con la una ni con la otra. Pongámoslo así: ¿para qué sirven los miles de policías del Distrito Federal y la Policía Federal si, literalmente, ni siquiera es posible meter a la cárcel a quienes, a la vista de todo el país, delinquen una y otra vez?

Si el asunto de fondo es que no se actuó en contra de la CNTE porque los maestros eran muchos y tenían algún tipo de armamento, la situación es más grave aún: el Estado mexicano ha sido exhibido, es decir, ha quedado claro que no cuenta con la fuerza, la capacidad y los medios para hacerse valer y que, en contraste, lo que sí tiene es pánico: unas bombas molotov bastaron para que, por temor a que las cosas se salieran de control, las autoridades no hicieran nada y prefirieran darle vía libre a los docentes.

Lo mismo vale si lo que ocurrió es que no se procedió a detener y procesar a un solo profesor con base en que, como comentó Miguel Ángel Mancera, “nada por la fuerza” o, como lo señaló el secretario Osorio Chong, había que mostrar “tolerancia,” razonamientos que, si bien son útiles y necesarios, no son válidos en cualquier circunstancia: ante lo hecho por la CNTE, la única ruta no sólo deseable sino requerida es la aplicación de la ley. Y si eso exige el uso de la fuerza, pues para eso justamente está el gobierno y lo que nos cobra de impuestos. De hecho, es un error sostener que la autoridad debe rehuir de las acciones de fuerza y siempre mostrar tolerancia. Si así van a pensar y actuar quienes nos gobiernan, el Estado mexicano no tiene presente ni futuro.

¿Sabe usted, amigo lector, qué es lo más deplorable y alarmante de todo? La CNTE sólo es la punta del iceberg: como lo revelan las ya varias encuestas de INEGI sobre victimización y seguridad, y como ya lo he señalado, en nuestro país lo normal es que la ley no valga. Así no se puede ni se podrá: estamos CNTenciados.

                Twitter: @aromanzozaya

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