¿Por qué en otros países, el cambio no encuentra tantos obstáculos?

Decenas de millones de mexicanos ven al petróleo como algo casi mágico.

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Ángel Verdugo 20/12/2013 00:00
¿Por qué en otros países, el cambio no encuentra tantos obstáculos?

Si lo que hemos dado en llamar “el debate de la Reforma Energética” en ambas Cámaras del Congreso de la Unión, fue seguido de cerca por analistas especializados en la industria petrolera originarios de Noruega, Brasil y Colombia por citar tres países que han generado un modelo interesante de explotación de su riqueza petrolera, sus conclusiones pienso, en nada nos favorecen.

Un elemento que con seguridad les debió haber llamado la atención, más allá de las muestras de salvajismo de no pocos senadores y diputados y de la falta de respeto del diputado de los calzones negros y cintillo rojo, es nuestro rechazo visceral —casi animal— al cambio, a la modernización de una industria que se caracteriza por su atraso, no se diga ya de su corrupción.

¿A qué se debe este rechazo de nuestros legisladores? ¿Qué explica sus posiciones, donde la patria y la soberanía están amenazadas a tal grado que uno —al escuchar sus intervenciones—, no puede menos que concluir que las tropas extranjeras están a punto de invadirnos?

Hay una causa de esta visión de la industria petrolera en su conjunto y específicamente, del petróleo. Mire usted.

El Estado mexicano, desde mediados de los años 30 del siglo pasado, armó un “Constructo Social” alrededor del legado —más inventado que real—, de la Revolución Mexicana. Para hacerlo creíble y utilizable con miras a lograr la manipulación política de los mexicanos, desarrolló un conjunto de elementos increíblemente eficaz el cual, al ser puesto en práctica, nos dejó anclados en un pasado al que muchos ven como la salida a todos nuestros problemas.

El caballo blanco de Zapata, el muralismo mexicano y la expropiación de los activos de las compañías petroleras en 1938 (hecho que para fines de manipulación y adoctrinamiento se propala como “Expropiación del Petróleo”) entre otros elementos, han jugado un papel eficacísimo para conformar una visión del mundo donde, además del Ejido por ejemplo, el petróleo juega un papel casi de deidad objeto de culto religioso.

La educación pública ha jugado, en este proceso, un papel de primera importancia. Los libros de texto y su contenido, supervisados por la SEP para que el texto esté en línea con aquella construcción ideológica, han demostrado su eficacia.

De ahí que hoy, decenas de millones de mexicanos vean al petróleo como algo casi mágico, intocable además; eso explica entonces, el éxito del discurso de los que nos pretenden vender el pasado como el mejor de los futuros.

Por eso, especialistas en materia petrolera de aquellos y otros países se sorprenden del rechazo que entre nosotros tienen los ajustes obligados de una industria la cual, de seguir así, en pocos años estará al borde de la desaparición.

No pocos afirman que si bien es cierto que Brasil, Colombia y Noruega tienen hoy —cada uno— una empresa petrolera que responde a las condiciones que el mercado energético del mundo ha establecido, ello se debe a que no tuvieron una Revolución Mexicana y menos a un General Lázaro Cárdenas.

Lejos estoy de compartir esa explicación. Si bien aquéllos son factores que deben tomarse en cuenta pues han jugado un papel no menor en esto de tenernos postrados en materia petrolera, no es menor el haber contado con una clase política que hizo de la corrupción y el afán desmedido de enriquecerse a costa del erario, una religión y por ello, jamás aceptaron cambiar el estado de cosas en Pemex y CFE.

¿A todo esto, qué piensa usted?

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