Igual de transas

Nada nuevo bajo el sol. México sigue siendo un país de corruptos. Ésa es la conclusión del informe que dio a conocer esta semana Transparencia Internacional, como lo hace cada año y en donde, si bien nos damos cuenta de que, en materia de corrupción, México no está ...

Nada nuevo bajo el sol. México sigue siendo un país de corruptos. Ésa es la conclusión del informe que dio a conocer esta semana Transparencia Internacional, como lo hace cada año y en donde, si bien nos damos cuenta de que, en materia de corrupción, México no está solo, también es evidente que NADA, NADA, NADA se ha hecho para cambiar algo que ya resulta un modus operandi y que, al final del día, nos cuesta a todos.

Así como hemos estado escuchando propuestas y expectativas de crecimiento económico para el país de 5%, el presidente Enrique Peña Nieto se comprometió a combatir la corrupción de frente desde que era candidato. Ni una promesa ni la otra se han cumplido. La diferencia es que, en materia de corrupción, la falta de resultados no puede explicarse por un entorno internacional adverso.

Si en corrupción México no ha mejorado, mucho tiene que ver el gobierno, aun cuando hay que reconocer que todos somos partícipes del desastre en la falta de prevalencia del Estado de derecho que enfrentamos.

Afortunadamente no estamos en la situación de Angola, donde la hija del presidente es la billonaria más joven del mundo. Tiene 42 años y ha logrado amasar una fortuna de 3.4 mil millones de dólares, gracias a las empresas estatales de diamantes y a la de telecomunicaciones.

Aquí en México nuestro escándalo es la Casa Blanca o la casa de Malinalco. Son apenas unos millones de dólares los que representan, pero, por fortuna, no queremos estar como Angola ni en éste ni en ningún otro índice comparativo.

En el de Transparencia Internacional estamos más o menos estancados en el nivel de 34 o 35 puntos, donde 100 implica la menor corrupción y cero la mayor. Estamos por debajo de la media. No hemos caído; tampoco hemos avanzado (como un diario nacional quiso implicar al hablar de nuestro avance cuatro posiciones sin dar la información completa de que esto se debió a que en esta edición de Transparencia Internacional se excluyó a siete países: Bahamas, Barbados, Dominicana, Puerto Rico, San Vicente y las Granadinas, Samoa y Suazilandia).

Me parece un fracaso este estancamiento. Un fracaso para el gobierno y para la sociedad. Un fracaso que no puede endosarse a nada ni a nadie más que a nosotros mismos. A nuestros gobernantes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) que hablan y hablan y argumentan sobre la necesidad de combatir la corrupción pero, al final, cuando ésta se presenta frente a sus narices, el ímpetu acaba siendo abandonado. Y a los ciudadanos que, por una u otra razón, vemos que en el combate a la corrupción no hay nada nuevo bajo el sol y, por ello, es mejor seguir adelante con la premisa de que el que no transa, no avanza.

Lamentable nuestro statu quo en el rubro de la transparencia.

                Twitter: @AnaPOrdorica

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