El ojo externo
La gran interrogante que leemos en la prensa internacional es sobre la capacidad para resolver la situación.
Uno de los primeros logros del gobierno de Peña Nieto al arranque fue lograr cambiar la narrativa que sobre México se tenía en el exterior.
Pasamos del México visto como un Estado fallido al México salvado por un gobierno que se veía eficaz y capaz de sentar a trabajar a los políticos de oposición a trabajar por un mejor país. Leímos sobre el momento mexicano y vimos premios y reconocimientos para los principales colaboradores del Presidente.
Hoy es evidente lo volátil que es la narrativa. Las primeras planas y las principales notas internacionales hablan de México de nueva cuenta como el país de los muertos, desaparecidos y la corrupción.
La gota que derramó el vaso ha sido Ayotzinapa, pero elementos para completar las notas hay... y de sobra. No es sólo la violencia y la inseguridad, pues ahí están las complicaciones económicas, la revocación de la licitación del tren México-Querétaro y la noticia sobre la Casa Blanca de Angélica Rivera, la primera dama, para hacer mucho más completo el panorama internacional que pinta a México muy mal de nuevo.
Y de manera relevante y en un tono que me imagino que debe tener preocupado a Los Pinos, la gran interrogante que leemos en la prensa internacional es sobre la capacidad de Peña Nieto y su equipo para
resolver la situación.
El secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, respondió a pregunta expresa sobre el efecto en las posibles inversiones en materia energética, que el sector no se conduce por la coyuntura. Sin embargo, resulta poco creíble pensar que una industria que puede invertir en Houston, por ejemplo, en donde hay un sector energético boyante y con mucho mayor claridad jurídica y estabilidad política y económica, no considere menos atractivo acercarse hoy al mercado mexicano.
Es claro que la imagen de México está dañada hoy. El viaje a China y Australia, si bien tenía sus justificaciones económicas, no se dio en buen momento. Insensible, ha sido el calificativo que leímos en varios diarios internacionales. Desde el Financial Times hasta Los Angeles Times.
Medios que normalmente están más alejados de la coyuntura, como el New Yorker, no sólo llevaron en estos días artículos sobre el caso Ayotzinapa, sino que éstos fueron los más leídos en su página web.
Para un gobierno que comenzó orgulloso de la prensa internacional que lo recibió con porras y fanfarrias esta narrativa debe de ser dolorosa y preocupante. El ojo exterior está cuestionando hasta la continuidad del Presidente.
Contrario a lo que unos piensan, esta prensa negativa no nos beneficia a nadie. Cambiarla de nueva cuenta requerirá ahora mucho más que un buen esfuerzo de relaciones públicas.
¿Por dónde comenzar? Por lo más fácil de controlar y hacer frente: enviando un mensaje claro de que la corrupción y el amiguismo no tienen cabida en este gobierno.
@AnaPOrdorica
