Alborotan Tobys a Los Chuchos

Los caciques saben que tienen que soltar algo, pero quieren jugar sus cartas

Nada en gracia cayó entre Los Chuchos la conformación de un Club de Toby de las corrientes perredistas con el secretario de Gobierno, Héctor Serrano, para definir las candidaturas amarillas del DF.

A la cúpula de la llamada Nueva Izquierda no le agrada que los grupos afines a Miguel Ángel Mancera quieran repartir el pastel capitalino a sus anchas, pues ellos necesitan varias posiciones no sólo para las alianzas, sino para acomodar a los suyos.

Y es que a Los Chuchos les queda claro que su influencia a nivel nacional viene en picada y que el único reducto donde podrían refugiarse es en el Distrito Federal, que es la joya de la corona de la mal llamada izquierda mexicana.

Desde el CEN ya le dijeron a Jesús Zambrano que apresure el paso para que no los vayan a dejar a pie con las candidaturas, toda vez que las tribus capitalinas —incluyendo a sus aliadas— están en pie de guerra.

Los liderazgos emergentes como los de Víctor Hugo Lobo, Mauricio Toledo, Julio César Moreno, Alfredo Hernández Raigosa y otros, ya le dijeron a Serrano que por nada del mundo ceda a la presión de la dirigencia nacional.

La costumbre es que los dirigentes nacionales se arreglen arriba, lleguen a la capital con una lista planchada y exijan que los caciques locales carguen con compromisos ajenos.

Para combatir esa vieja costumbre las tribus locales han hecho una alianza, incluso con gente de la IDN como Leonel Luna, entre otros, a fin de que no les quiten fichas a cambio de nada.

Los caciques están conscientes de que tienen que soltar algo, pero quieren jugar sus cartas para obtener a cambio posiciones, ya sea en el partido, en las delegaciones o en la estructura burocrática.

Las negociaciones entre los perredistas nacionales y locales serán más tensas que nunca, pues las tribus chilangas ya advirtieron que si les quieren imponer cosas prefieren irse por su lado y dejar la alianza, lo cual no convendría a nadie.

Menudo problema el de Zambrano, pues tendrá que ver —por ejemplo— cómo le hace para colocar a Jonathan Jardines, ya que Lobo, líder de Fuerza Democrática, ya dijo que si le dan algo al diputado que lo traicionó, él se sale de la alianza y pacta con otros.

En el mismo caso está Fernando Zárate, exsecretario particular de Zambrano, quien está vetado por varios delegados, pero en especial por Leonel Luna, para que no le den nada.

Mientras el exlíder nacional del PRD se integra a la mesa que encabeza Serrano y se empapa de las negociaciones que ya tienen avanzadas los amarillos, los incrédulos siguen con sus precampañas, como si en verdad eso vaya a decidir los espacios.

El Club de Toby ya está elaborando una lista de posibles, en la cual por cierto el secretario de Gobierno aprovecha el buen ánimo pidiéndoles posiciones extra a sus socios a cambio de ir firmes en las propuestas.

CENTAVITOS… El dirigente perredista Raúl Flores y el exdelegado Víctor Hugo Romo denunciaron un plan para desestabilizar al gobierno de Miguel Hidalgo, a fin de desacreditar al hoy aspirante a diputado local. Ambos perredistas culpan de esa guerra sucia al PAN capitalino, y mientras los azules ven cómo salen del asunto, la sola denuncia le sirvió ya a Romo de vacuna para desactivar cualquier acusación en su contra… Y hablando de esa demarcación, se prevé un buen agarrón por el Distrito 10 federal, ya que ayer se registró como aspirante la diputada panista Laura Ballesteros, a quien ya empiezan a llamar la Margarita Zavala del DF, pues la dirigencia local la quiere tener en calidad de paleta de hielo por rebelde. Laura se enfrentaría al priísta Fernando Peña Garavito, a quien también algunos en el PRI le quieren meter hielo, y al perredista Roberto Candia, que a pesar de su creativa campaña por la delegación terminará peleando el Distrito 10. Como ingrediente extra en ese distrito está la panalista Jackie Huerta, a quien dicen que la quiere apoyar el priísta Manuel Andrade, a pesar de que algunos dicen que hay que revisar bien sus papeles.

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