Reconocen labor de José Sarukhán con Premio Internacional Tyler
Destacan su contribución en la creación de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad

CIUDAD DE MÉXICO.
El reconocido ecólogo mexicano y exrector de la UNAM, José Sarukhán Kermez recibirá el próximo 4 de mayo en Washington DC el prestigioso Premio Internacional Tyler, creado en 1973, que es el equivalente al Nobel de Medio Ambiente, por sus contribuciones científicas en los campos de la diversidad biológica y del fortalecimiento institucional.
El Comité Ejecutivo del Premio Tyler recordó que en su momento, cuando las selvas húmedas de nuestro país estaban en peligro crítico debido a la deforestación extensiva, el entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari recurrió al doctor Sarukhán para pedirle consejo acerca de cómo mostrar al mundo que el país valoraba sus recursos naturales.
Como respuesta, el respetado científico ideó una institución del gobierno federal enfocada exclusivamente en la riqueza natural, una de las primeras en su tipo en el mundo, a la que bautizó como la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).
A 25 años de distancia, la Conabio gestiona la que es considerada la mayor base de datos de biodiversidad nacional accesible electrónicamente a nivel global, con más de 11.2 millones de especímenes.
“La Conabio es una comisión intersecretarial (abarca 10 secretarías federales) que adquiere conocimiento y da forma a políticas de conservación y el uso sustentable de la riqueza natural de México. Este enfoque integrado de la conservación ha demostrado ser tan exitoso que el consejo asesor del expresidente Barack Obama recomendó que fuera usado como modelo para Estados Unidos”, indicó la presidenta del Comité Ejecutivo del Premio Tyler, Julia Marton-Lefèvre.
Agregó que Sarukhán es el responsable de identificar un problema científico y crear una solución que fue insertada en las leyes y regulaciones de México, a través de instituciones fuertes.
“Como científico de primer nivel en el mundo, publicó en todas las revistas científicas más reconocidas y obtuvo los mayores galardones a los que todo científico aspira. Pero sabía que ‘buscar conocimiento por el mero conocimiento’ ya no era suficiente, y que salvar la biodiversidad en los ecosistemas de México requeriría mucho más que ciencia excelente”, agregó.
Destacó que pocos científicos podrían convencer a un presidente de encontrar el presupuesto para una agencia que integrara el conocimiento para la conservación de nivel federal —pero Sarukhán lo logró—, y debido a eso, los ecosistemas de México ahora tienen una supervisión institucional que protege activamente su biodiversidad.
Sarukhán Kermez dijo sentirse “honrado y humilde” y atribuyó el éxito de su trabajo a la responsabilidad social que le inculcaron sus mentores, el biólogo Arturo Gómez-Pompa (también laureado con el Tyler) y el botánico Efraim Hernández Xolocotzi.
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