Impulsan a 12 para suceder a José Narro
Entre otros, ya suenan para la Rectoría de la UNAM Gerardo Suárez, Sergio Alcocer, Rosaura Ruiz, Eduardo Bárzana, Fernando Castañeda y José Trigo

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de julio.- La comunidad de la Universidad Nacional Autónoma de México comenzó a moverse en torno de 12 candidatos a suceder al rector José Narro, entre quienes destaca Gerardo Suárez Reynoso, impulsado por una parte del sector de los científicos e integrantes del staff de Rectoría y directores de facultades.
Aunque será hasta la tercera semana de agosto cuando la Junta de Gobierno de la UNAM sesione para determinar la ruta crítica del proceso de sucesión, que deberá concluir a más tardar el 17 de noviembre con el nombramiento de quien quedará en lugar de José Narro Robles, el autodestape de dos aspirantes generó el activismo de los grupos de poder dentro de la Universidad Nacional desde esta semana, la primera luego de vacaciones para administrativos y académicos.
Hasta ayer, los universitarios concentraban las energías sucesorias en torno de académicos como Eduardo Bárzana García, secretario general de la Máxima Casa de Estudios; Francisco José Trigo Tavera, secretario de Desarrollo Institucional; Enrique Graue Wiechers, director de la Facultad de Medicina; Carlos Agustín Escalante Sandoval, director de la Facultad de Ingeniería.
También de Fernando Castañeda Sabido, director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; Juan Alberto Adam Siade, director la Facultad de Contaduría y Administración; Rosaura Ruiz, directora de la Facultad de Ciencias, y Leonardo Lomelí, director de la Facultad de Economía.
Además, de Javier de la Fuente Hernández, exdirector de la Facultad de Odontología y uno de los más cercanos colaboradores de Narro Robles; Juan Pablo Laclette, coordinador de Posgrado, y Sergio Alcocer Martínez de Castro, exsubsecretario de la Cancillería y quien es observado como un hombre cercano a Narro, pues incluso uno de los hijos del rector trabajaba como asesor de Alcocer.
Aunque no existen reglas escritas, desde que existe la Junta de Gobierno, el proceso sucesorio de la UNAM arranca formalmente después de la publicación de la Convocatoria; es el banderazo oficial para que los universitarios hagan público su interés por participar; incluso es cuando los candidatos que trabajan fuera de la UNAM comienzan a renunciar a sus puestos como servidores públicos para reincorporarse de lleno a la actividad académica.
Aunque en cada proceso en que es obligatorio el cambio de rector, como ahora, porque José Narro ya se reeligió, existen algunos aspirantes que se adelantan a la convocatoria, como ocurrió en 1996 o 1988; tradicionalmente a la Junta de Gobierno no le gusta que los aspirantes se autodestapen ni adelanten los tiempos, pues ninguno de quienes lo han hecho así fueron tomados en cuenta para la fase final de la sucesión.
En el proceso de cambio de rector, el principio es que los académicos son quienes proponen a los candidatos ante la Junta; es decir, que los grupos de poder y las comunidades de las facultades e institutos comienzan a trabajar en torno de un aspirante, para ser ellos quienes apuntalen las aspiraciones.
Después, y eso sí está en la Ley Orgánica de la UNAM, la Junta de Gobierno abre el proceso de auscultación a la comunidad, para que los grupos en torno de los aspirantes argumenten las ventajas de los perfiles académicos que promueven.
Una vez concluido el periodo de auscultación, la Junta de Gobierno hace la primera decantación de los aspirantes y da a conocer un listado exclusivamente con los académicos, a quienes llamará para que le presenten su proyecto de trabajo; después de ese lapso, que va de dos días a una semana, abre el proceso de reflexión para la elección del nuevo rector de la Universidad Nacional.
De votos a votos
Aunque por años en la comunidad universitaria se ha propuesto que el proceso de sucesión se abra al voto directo, la Junta de Gobierno de la UNAM no ha accedido, argumentando que no es lo mismo la valoración de un joven estudiante de Preparatoria, que la voz de un académico o de uno de los maestros eméritos.
La valoración de la Junta de Gobierno es que quienes asisten a la UNAM todos los días y conocen sus retos y sus necesidades de cambio deben decidir sobre quién los dirigirá.
A principios de esta semana, Sergio Alcocer renunció a su cargo en la SRE, haciendo públicas sus aspiraciones para ser rector de la UNAM.
Rosaura Ruiz, directora de la Facultad de Ciencias, ha dicho que es hora de que la UNAM tenga a una rectora.
EL EDITOR RECOMIENDA



